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| spanish.china.org.cn | 21. 02. 2014 | Editor: Sandra Niu | ![]() |
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Por Rong Xiaoqing
Es un mundo altamente imprevisible. Sin embargo, si es posible confiar en la historia, apuesto que habrá una nueva fiebre por el kung fu en Estados Unidos en este Año del Caballo.
Las artes marciales chinas intrigaron a los estadounidenses hace alrededor de medio siglo, gracias a un joven llamado Bruce Lee.
Su cara china obstaculizó los inicios de su carrera. En la serie de televisión de los sesenta, “El avispón verde”, su personaje, Kato, utilizaba una máscara. En los años 70, se le ocurrió hacer otra serie de televisión de artes marciales, titulada “El Guerrero”, con la Warner Brothers. La serie fue hecha sin Lee. El actor estadounidense David Carradine dio vida al monje guerrero Kwai Chang Caine y la serie fue conocida como Kung Fu.
Sin embargo, estos programas, sumados a las posteriores películas de Li, capturaron la atención de los estadounidenses, con sus patadas de kung fu, sus golpes y movimientos increíblemente atléticos. Su gran energía emanaba de un delgado, aunque musculoso cuerpo.
Desde entonces, ha habido una estrecha relación entre las olas de popularidad producto de la pantalla, gracias tanto a nuevas películas como programas, y el número de estudiantes que se inscriben para estudiar artes marciales en el barrio chino de Nueva York.
El kung fu alcanzó su auge en Estados Unidos poco después de la muerte de Lee en 1973, durante la filmación de Operación Dragón. El interés empezó a declinar. Para los años 90, muchas de las escuelas se habían visto obligadas a cerrar.
Sin embargo, tras las películas de “El tigre y el dragón” de Ang Lee en 2000 y la “Casa de las dagas voladoras” del director Zhang Yimou en 2004, un resurgimiento cobró fuerzas. Un par de nuevas escuelas de artes marciales emergieron en el área de Nueva York y las que ya existían recibieron nuevos estudiantes, incluidos policías de la ciudad.
Un estudio de la Sporting Goods Manufacturing Association encontró que había 6.9 millones de estadounidenses practicando kung fu en 2004, un incremento del cinco porciento respecto a 2001.
La ola se apagó un poco a falta de alguna película famosa y las rentas alcanzaron los cielos. Las escuelas de kung fu empezaron a batallar de nuevo, debido a bajos ingresos y costos más altos.
Sin embargo, este año, las estrellas parecen estarse alineando una vez más. En enero, el Gran Maestro, de Wong Kar-wai, una película sobre la vida de la leyenda de las artes marciales, Ip Man, fue nominada para dos Óscares, el de cinematografía y vestuario. Después, el nuevo drama del chino estadounidense, David Hernry Hwang, titulado Kung Fu, basado en la vida de Bruce Lee abrirá en un cine de Broadway el lunes.
Si las últimas obras pueden rejuvenecer una vez más a las artes marciales en Estados Unidos, no será solamente un ciclo repetitivo.
Las películas de kung fu anteriores crearon una generación de seguidores que estaban intrigados con los poderes misteriosos de quienes practicaban este arte marcial.
Acuden a los maestros esperando aprender algunas habilidades para pelear que puedan ayudarles, como les mostraba Lee en las series de televisión, para vencer a bandidos armados con rifles o incluso, como mostró Zhang Ziyi en 2000, elevarse por los aires.
Las nuevas obras parecen estar enviando mensajes más cercanos a la esencia del kung fu. El Gran Maestro, Ip Man, de Wong no es un súper héroe indomable como era representado en películas anteriores. En vez de ello, incluso pierde una competencia en contra de Gong Er, una joven quien más tarde tiene sentimientos románticos ambiguos por el gran maestro.
Sin embargo, tal como explicó Wong en una entrevista con Film Journal, el kung ku de Ip Man “no es sólo patadas y golpes y golpear gente”. Además, “no todo el tiempo está peleando contra un oponente físico, está peleando contra su tiempo, está peleando contra las subidas y bajadas de su vida”.
La película de Hwang no son sólo peleas físicas tampoco. Hwang me dijo que no era un gran fan de Bruce Lee, hasta sus treinta y tantos años, cuando intentó hacerse un nombre más grande en el mundo del entretenimiento dominado por los blancos. “De adulto estaba tan impresionado por lo que él logró en su corta vida al crear a este héroe chino en Occidente. Sabía lo difícil que era” señaló Hwang.
Hwang no se enfoca en las leyendas heróicas que han rodeado a Bruce Lee desde su muerte, sino en sus dificultades y fracasos y su determinación para superarlos y mantenerse avanzando hacia adelante. En el escenario, Lee no solamente enseña a sus estudiantes las poses, sino también los principios del kung fu: es acerca de “ser fuerte interiormente” y “pelear sin pelear”.
Podría ser una estrategia para lidiar con las complejas relaciones internacionales del mundo actual. En palabras de Hwang: “Sí, el kung fu es acerca de las peleas. Sin embargo, pelear es un símbolo de un tipo mucho más espiritual de viaje. La idea de que el kung fu es una forma de intentar encontrar la paz se siente muy contradictoria en el exterior, pero hay una verdad para ello en su interior”
Los artículos de opinión reflejan los puntos de vista de sus autores, no necesariamente los del China.org.
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