
Agricultores de Wanggongzhuang pintando tigres.
Por todas partes de la aldea, sea en las calles o en las moradas, se puede identificar la forma del tigre. De las 320 familias que habitan en la localidad, el 70% se dedica a la creación o comercialización de pinturas de tigres. Excepto los ancianos y alumnos en las escuelas, casi todos saben dibujar al felino. En cada casa se puede encontrar un estudio especial para pintar y en cada familia, pintores. En algunas viviendas se instalan incluso más de diez estudios de dibujo. De vez en cuando se ve en la aldea la escena impresionante en que más de diez personas y hasta más de veinte elaboran juntos una obra.
En el proceso de creación se adopta la técnica tradicional de la antigua pintura china. Por líneas muy finas se reflejan detallada y vivamente los tigres en diversos estados, llenos del gusto especial de la tinta china. Los aldeanos crean sus cuadros a pedido de los compradores y son capaces de pintar los tigres satisfaciendo cien por ciento la voluntad del cliente.
En el poblado, pese a su larga historia de pintar tigres, esta habilidad no se convirtió en un medio de sustento hasta los años 80 del siglo pasado, cuando los aldeanos comenzaron a llevar sus obras a los mercados y las vendían a precios muy bajos. En una ocasión, un señor llamado Xiao Yanqing llegó a Beijing con sus pinturas de tigre y fue descubierto por el dueño de una galería, quien le invitó a vender los dibujos en su sitio. Contrario a lo que pudieran imaginar muchos, las obras se vendieron a un precio diez veces más caro. Con esta experiencia Xiao fue luego a visitar otras galerías de diferentes ciudades y firmó con ellas contratos a largo plazo para vender las pinturas de tigre. Al ver su éxito, los demás aldeanos también empezaron a promover sus dibujos de la misma manera. Pronto las pinturas de Wanggong ganaron fama y amplio reconocimiento y fueron muy difundidas.