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Viajes: Los diez mejores lugares para disfrutar de una taza de té Exclusiva
Agregar a favoritos | Imprimir | e-mail | Corregir   11:55 30-12-2009 / spanish.china.org.cn
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Presentamos a continuación la lista elaborada por Lonely Planet de los diez mejores lugares del mundo en los que disfrutar de una taza de té:

1. LONDRES, INGLATERRA

El té de la tarde en el Ritz es un evento formal realmente espléndido: teteras de plata y porcelanas chinas tintinean a la cuatro bajo las bóvedas y arañas de cristal de Palm Court. No es barato, pero uno está en excelente compañía: este venerable hotel ha servido exóticas infusiones a todo el mundo, desde el Rey Eduardo VII hasta Charlie Chaplin. Si el presupuesto no da para tanto, se puede probar con otros renombrados salones: la cadena Classic Cafes, por ejemplo, es la reina de las cafeterías grasientas con mostrador de formica de los años 50, aunque un número cada vez menor de ellas continúan sirviendo el té.

2. EL TRANSIBERIANO, RUSIA / ASIA CENTRAL

La mejor manera de completar el épico viaje sin escalas de seis días a bordo del tren que une Moscú y Pekín, el mítico Transiberiano, es hacerse amigo de los compañeros de vagón, desde hombres de negocios rusos a comerciantes mongoles o monjes budistas. Cada vagón tiene un samovar con agua caliente donde uno puede rellenar su taza para contrarrestar el frío siberiano. El samovar es más que una tetera: bien afianzados en la sociedad rusa, están pensados para beber comunalmente. El dicho local “tener un asiento junto al samovar” significa charlar placenteramente disfrutando de inagotables tazas de té. Llena tu termo y el de tus nuevos amigos y contempla los paisajes cambiantes entre Europa y Asia.

3. PARAGUAY, URUGUAY Y ARGENTINA

El mate es la bebida nacional de estos tres países latinoamericanos. Todo el mundo lo bebe, desde los más urbanitas a los vaqueros de La Pampa. Hecho con hojas secas de la planta de yerba mate, según los guaraníes fue un regalo de la diosa de la luna a los humanos por haberla salvado de ser engullida por un jaguar. Para tomarlo, hay que tener los utensilios adecuados: una bombilla de plata, especie de pajita metálica, y la guampa, la calabaza vacía donde se coloca la yerba.

4. YUEYANG, CHINA

Desde que la primera hoja de té que supuestamente cayó en la taza de agua caliente del emperador Shennong hacia el 2700 antes de Cristo, el pueblo chino no han dejado de ensalzar las virtudes medicinales y sociales de esta bebida. Para una taza especialmente buena, hay que dirigirse a la Isla de Junshan, en el lago Dongting, a 45 minutos en barco desde Yueyang. Hogar de una tortuga dorada única, la isla también nutre los arbustos que producen el exclusivo té de aguja de plata, uno de los más raros de China, amado por los antiguos emperadores y que presuntamente tenía el poder de alargar la vida.

5. EL DESIERTO DEL SÁHARA

No hay nada como un té rápido en los desiertos del norte de África. Para los pueblos nómadas locales, beber té requiere paciencia y dedicación. Cada vez que se sirve el té, hay que tomar tres rondas, cada una de ellas con un sabor distintivo. La primera se dice que es fuerte como el amor, la segunda amarga como la vida y la tercera dulce como la muerte. Es una costumbre que no tiene tanto que ver con saciar la sed como con forjar amistades en las tiendas alineadas sobre las dunas del desierto. Haraganear bajo las palmeras cargadas de dátiles en el oasis de Terjit en Mauritania o adentrarse en las arenas de Ghat, en Libia, para encontrar a las tradicionales ceremonias del té.

6. UJI, JAPÓN

Uji, llena de templos esparcidos aquí y allá, es la capital del té de Japón. El té verde, que crece aquí en abundancia, se usa para todo: desde en las tradicionales cajas de madera que forran las estanterías de las tiendas a los fideos o los cucuruchos de los helados. Sin embargo, para entender la importancia de esta bebida, hay que asistir a la tradicional ceremonia del té o chanoyu. En las diminutas habitaciones forradas con tatamis de la casa de té Taiho-an, mujeres envueltas en kimonos sirven el té con estudiada formalidad. El ritual, que incluye hermosos utensilios, gran delicadeza al escanciar y efusiva apreciación del que lo bebe.

7. EL SENDERO DEL INCA, PERÚ

A 4000 metros de altitud, cercado por altos picos y jadeando en busca de aire, pero con la determinación de alcanzar las cumbres de la increíble Machu Pichu, lo que uno necesita es té de coca. Altamente apreciado por los habitantes de los Andes, esta bebida amarga no es especialmente buena en lo que al sabor se refiere, pero es imprescindible por las hojas de coca con las que se hace, que ayuda a incrementar la capacidad de absorción de oxígeno de la sangre. Es una respuesta natural al mal de altura, y qué mejor lugar para probarlo que escondido entre las montañas, en un valle lleno de ruinas del antiguo imperio inca.

8. BOSTON, ESTADOS UNIDOS

En 1773, los habitantes de Boston se alzaron en una revuelta y echaron al mar la preciada carga de tres barcos ingleses que se encontraban fondeados en el puerto: unos 24 millones de tazas de valioso té. Una placa conmemorativa de este desastre se exhibe ahora entre las calles Congress y Purchase, pero es mejor visitar la gran Old South Meeting House, donde los manifestantes fueron azotados por órdenes de Samuel Adams. Para otro tipo de té, uno se puede dirigir al mercado chino Ming, que ofrece cientos de tipos de té capaces supuestamente de curar todo tipo de problemas de salud.

9. DARJEELING, INDIA

El viaje empieza en un tren que nos llevará a Darjeeling con el grito de los chai wallahs paseándose por los andenes y pregonando su néctar condimentado con masala. Esto no es nada comparable, sin embargo, con la propia Darjeeling. Después de cambiar al estrecho tren que conduce a esta estación de montaña a 2000 metros de altitud, uno se encuentra constantemente rodeado de té: en los cafés, en los bazares, y el las laderas de las montañas, con el poderoso Himalaya de fondo. Entre abril y noviembre, que es la estación en que se recolecta y procesa el té, se puede hacer una excursión a las plantaciones y maravillarse con lo que hay dentro de una simple bolsa de té.

10. HILL COUNTRY, SRI LANKA

Si uno se quedara suspendido encima de la parte centro-sur de Sri Lanka, todo lo que vería sería de color verde. En estas montañas, cubiertas con plantaciones de té desde finales del siglo XIX, el verde sólo está interrumpido ocasionalmente por el colorido de los saris de las mujeres que recolectan las hojas. Nuwara Eliya es un buen lugar para disfrutar de una excelente taza de té, y, con su campo de golf de 18 hoyos y su club de campo puede incluso resultar más inglés que la propia taza de té. También es posible tomar un tren hasta el valle de Bogawantalawa, donde se puede caminar o ir en bicicleta entre las viejas aldeas de las plantaciones y recoger algunas hojas de té uno mismo.


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30-12-2009 , spanish.china.org.cn
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