Un espectáculo artístico de unos 50 minutos en la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos de Beijing esta noche desplegó un viaje emotivo al mundo de la comunidad discapacitada en el Estadio Nacional en el norte de Beijing.
Fuegos artificiales, música, luces intermitentes y un espectáculo magnífico presentado por más de 4.500 actores, entre ellos 420 discapacitados, creó una noche de ensueño para los cerca de 100.000 espectadores.
El espectáculo, titulado "Volando con el Sueño", trató de crear una atmósfera de "ensueño, gracia, cordialidad y felicidad", de interpretar la idea de que "toda vida tiene valor, toda vida tiene dignidad, toda la vida tiene sueños", así como promover la armonía entre el "cielo, la tierra y los seres humanos".
El espectáculo, integrado por tres partes --"Viaje en el Espacio", "Viaje en el Tiempo" y "Viaje en la Vida", tuvo un comienzo sensacional cuando el cantante ciego Yang Haitao con una voz suave expresó a un ave del sol, un símbolo de la luz y del calor, su máximo deseo: "Si pudiera ver sólo por tres días, la gente a quien deseo ver más es a mi mamá, a mi papá y a todos ustedes".
Durante su diálogo con el ave del sol, el cantante reveló su recorrido mental hacia la convicción de que "existen sueños en la vida" y habló sobre los buenos deseos en su corazón: buscar, descubrir y sentir la verdad de la vida en los misteriosos océano, tierra y cielo vastos.
"Hola estrellas" añadió al espectáculo otro cálido y movido toque cuando, repentinamente desde abajo el cielo se llena de estrellas, un trompetista tranquilamente toca la música de "Hola estrellas" y más de 300 niñas, con largos vestidos blancos, comunicaron sus sentimientos interiores a las estrellas con el lenguaje de señas, manifestando la belleza de la unidad entre el hombre y la naturaleza.
En el segundo capítulo, "Viaje en el tiempo" Li Yue, una niña de 11 años que estudiaba ballet pero perdió la pierna izquierda en el devastador sismo de mayo en la provincia china de Sichuan, pudo haber traído el triste recuerdo del sismo a la nación.
Pero Li, en el centro del escenario del estadio, no es un símbolo del doloroso recuerdo del país sino el símbolo de quienes en la provincia sacudida por el terremoto nunca abandonaron su sueño. La niña presentó su baile en silla de ruedas con las manos, una escena que arrancó lágrimas de muchos espectadores.
El cierre con el capítulo "Viaje en la Vida" llegó con un tono optimista cuando un pianista ciego tocó ante un fondo pintoresco del cambio de estaciones, con flores de durazno, de loto y campos dorados de trigo.
Con 750 pares de ágiles manos, 750 actores presentaron una espectacular escena de un grupo de petrels, cisne y aves sobre un mar azul, haciendo eco del tema "volar con los sueños". Fin