Luo Xianqiu, una señora de 64 años,
dedica gran parte de su tiempo libre a enseñar el ejercicio de
tai-chi conocido como «la bola» a más de 1000 ancianos y
minusválidos de cuatro ciudades chinas.
Con ello, Luo, cuyo sueño es que
este ejercicio que combina tai-chi y tenis alcance la categoría de
deporte olímpico, espera ser aceptada como voluntaria de las
Olimpiadas que se celebrarán en Beijing dentro de tres años.
Luo es tan solo uno de los numerosos
ciudadanos chinos que han convertido el voluntariado en parte de
sus vidas y que aspiran a trabajar de voluntarios durante la cita
olímpica, deseo avivado tras reconocerse el importante papel que
desempeñaron los voluntarios de Sydney y de Atenas.
Este entusiasmo es compartido por el
grueso de la población, desde alumnos de primaria hasta personas de
más de 80 años. Se calcula que en agosto del año próximo, momento
en que empezarán a aceptarse las solicitudes, su número rebasará el
medio millón.
Beijing calcula que necesitará unos
120 000 voluntarios, 100 000 en primera línea y por los menos 20
000 de reserva.
La Asociación de Voluntarios de
Beijing y el Comité Olímpico de Beijing han colaborado en la
elaboración del perfil ideal de los candidatos. Según dicha
asociación, el requisito más importante es la disponibilidad de los
solicitantes, es decir, el número de horas que están dispuestos a
dedicar al trabajo voluntario.
Al destacar este punto como factor
decisivo, lo que pretende la capital china es que los ciudadanos
interesados en el trabajo voluntario lo conviertan en una parte más
de sus vidas.
«Acumularemos millones de horas de
voluntariado, hecho que representará un enorme cambio para China»,
afirmó Zhang Yanchun, subsecretario general de la Asociación de
Voluntarios.
Los programas de voluntariado están
teniendo una excelente acogida entre los jóvenes chinos, que
incluyen esta experiencia en sus currículos.
Según las autoridades beijinesas, la
dulce sonrisa de los voluntarios será la mejor tarjeta de
presentación de la ciudad.
Pero a medida que se pongan en
marcha nuevos programas de voluntariado, se espera que, además de
sonreír, los voluntarios realicen su trabajo con plena
confianza.
«Como voluntarios olímpicos, debemos
dispensar el mismo recibimiento entusiasta tanto al deportista
estadounidense Michael Jordan como a cualquier ciudadano común
procedente de una pequeña población china», comentó el profesor Ren
Hai, responsable del grupo de investigación olímpica de la
Administración Nacional de Deportes.
(08/09/2005, CIIC-Xinhua)