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spanish.china.org.cn | 02. 07. 2015 | Editor: Lety Du [A A A]

Intento de Japón de adornar su historia bélica a través de UNESCO está condenado al fracaso

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Intento de Japón de adornar su historia bélica a través de UNESCO está condenado al fracaso

La táctica de Japón de buscar que la UNESCO reconozca su colección de documentos relacionados con los célebres kamikazes que lanzaron ataques suicidas contra los navíos estadounidenses durante la II Guerra Mundial es otro intento de disimular sus crímenes de guerra, una tentativa que está condenada al fracaso.

El alcalde de la ciudad sureña de Minamikyushu, Kampei Shimoide, anunció este miércoles un plan para integrar la colección documental en el registro de la "Memoria del Mundo" de la UNESCO, lo cual, esgrimió, "transmitirá los horrores y el sufrimiento de la guerra a las futuras generaciones".

Sin embargo, es por todos conocido que este último intento, junto con la anterior propuesta de incluir sus lugares industriales (algunos de los cuales se usaron como campos de trabajos forzados durante la II Guerra Mundial) como Patrimonio Mundial de la UNESCO, es parte de los trucos del país para glorificar su pasado bélico, que causó muchas víctimas y graves daños materiales en muchos países asiáticos.

Los kamikazes fueron, básicamente, pilotos suicidas reclutados por el militarista Japón para golpear de manera directa a los navíos de la Armada estadounidense con sus aviones durante las etapas finales de la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. Sus ataques estaban diseñados para hundir a los barcos de guerra de una forma más efectiva que a través de los bombardeos convencionales.

El Gobierno nipón, bajo el mando del premier Shinzo Abe propuso el mismo proyecto el año pasado y fracasó, lo que ya ha demostrado que este tipo de solicitud va totalmente en contra de la misión de la UNESCO de mantener la paz mundial y, por lo tanto, la comunidad internacional se opondrá firmemente a esta iniciativa.

La administración Abe nunca se ha enfrentado con la historia honestamente, sino que ha desafiado el orden internacional que tiene a las Naciones Unidas como su núcleo central y ha dañado en repetidas ocasiones los sentimientos de sus vecinos asiáticos, echando sal en sus heridas.

Corea del Sur, que estuvo bajo dominio colonial nipón entre 1910 y 1945, condenó la maniobra de Japón como una "distorsión histórica", argumentando que Japón trató de disimular los crímenes que cometió durante su brutal pasado colonial y bélico.

Según el Ministerio de Exteriores surcoreano, siete de los 23 lugares se utilizaron como campos de trabajos forzados, por los que pasaron unos 57.900 coreanos durante la colonización de Corea. Un total de 94 trabajadores fallecieron allí.

Los movimientos arbitrarios de Japón bajo este revisionismo histórico alimentarán, inevitablemente, tensiones diplomáticas con los países asiáticos vecinos.

Sería sensato que Japón, en especial en un momento en el que el mundo está celebrando el 70 aniversario de la victoria antifascista en la II Guerra Mundial, reconociese plenamente su papel en la contienda, como hizo Alemania, y se disculpase de corazón ante las víctimas para así ganarse el respeto de sus vecinos y de todo el mundo.

Cualquier maquinación para adornar sus crímenes de guerra atraerá la condena y estará destinada a fracasar.

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