spanish.china.org.cn | 15. 01. 2021 | Editor:Elena Yang Texto

El pensamiento del presidente Xi Jinping está salvándole la vida a millones de personas

Palabras clave: Xi Jinping: La gobernación y administración de China

Por Jorge Fernández


El mandatario chino ha establecido que en el camino rumbo a la construcción de un país socialista moderno, todos los trabajos desplegados deberán ser, por encima de todo, para beneficiar al pueblo.


Una vez evidenciados los resultados de la vacuna contra la COVID-19, la humanidad podrá analizar bajo un entorno más benévolo qué se hizo mal para impedir la propagación de este devastador virus. ¿Por qué unos gobiernos lograron prevenir y controlar el brote, mientras otros fueron rebasados por el número de pacientes infectados? El caso de China resulta emblemático por la velocidad y eficiencia demostrados en los trabajos de prevención y control. El secreto de su éxito está explicado en el tercer volumen del libro "Xi Jinping: La gobernación y administración de China”, que ofrece material para entender cómo y por qué China ganó contundentemente la lucha contra un enemigo que alzó su espada sobre una población de 1.400 millones de habitantes.

El nuevo tomo, que vio la luz desde mediados de este año, compila discursos, conversaciones e instrucciones en los que están contenidas las ideas, principios y teorías con las que el mandatario chino dirige a la nación más populosa del mundo. Junto a los dos tomos anteriores, la recién editada obra, disponible en los idiomas chino e inglés, presenta trabajos de Xi Jinping entre el 18 de octubre de 2017 y el 13 de enero de 2020, todos ellos compilados en 19 apartados que albergan un total de 92 artículos. Y pese a que los discursos seleccionados para esta obra se presentaron en un momento anterior a la pandemia de COVID-19, presentan de manera fidedigna los principios que China ejecutó para hacer frente a la crisis sanitaria.

El Gobierno de China analizó las diferentes condiciones en la vida del país para desplegar cabalmente su estrategia contra la COVID-19. Sin importar la etapa o la fórmula, la dirigencia nacional tuvo en todo momento la idea inquebrantable de adherirse a la supremacía de la vida y del pueblo en sus batallas. Esta idea es la evolución natural de considerar al pueblo como amo y señor de todo el país. El cuarto apartado de esta obra, Persistir en un enfoque nucleado en torno a las personas, arroja luz sobre uno de los principios que ha estado en todo momento en la mente de la dirigencia nacional durante los trabajos orientados a prevenir y controlar a la COVID-19.

Los cuatro pronunciamientos incorporados en este apartado, a saber, Nuestra meta es hacer que todo el pueblo chino disfrute de una vida mejor, El pueblo es nuestra fortaleza más grande en la gobernación, Siempre poner a las personas primero y Nunca defraudar al pueblo, dejan en claro que en el camino rumbo a la construcción de un país socialista moderno, la dirigencia nacional alberga sobre todas las cosas que los trabajos son por el pueblo y para el pueblo. De cara a una pandemia que ha causado la muerte a más de un millón de personas, el Gobierno respondió a la emergencia sanitaria con el mayor cuidado y atención para dar solución a un problema que en su momento era el interés inmediato nacional.

En China no se escatimaron esfuerzos ni recursos para salvarle la vida a aquellas personas que desafortunadamente se contagiaron con la enfermedad. Frente a la pandemia de COVID-19, que asoló repentina y sigilosamente a varias ciudades de China, el Gobierno persistió estoicamente en la supremacía de la vida y del pueblo. En consecuencia, la seguridad y la salud de la nación pasaron a ser las máximas prioridades de la dirigencia. La orden fue clara: hacer todo cuanto se pudiera para salvarle la vida a cualquier persona y proteger la salud de todos y cada uno de los individuos.

Todos aquellos que se volcaron en luchar contra la pandemia entendieron que, para ganar esta batalla, era fundamental que el espíritu antipandémico descansara en el principio de la supremacía de la vida y del pueblo. ¿Qué sentido tiene construir una economía boyante si los beneficios se disfrutarán entre lágrimas? Desde el brote de la pandemia, China ejecutó acciones precisas y específicas partiendo del principio de que las personas son los amos del país, y con ello, al darle prioridad a la vida y a la salud de las personas, se convirtió en uno de los primeros países, si no es que en el primero, en domar una virus que amenazó a toda su población.

Las ideas vertidas en el tercer volumen del libro "Xi Jinping: La gobernación y administración de China”, concretamente aquellas en las que el pueblo no solo es lo único, sino lo principal, han tenido una repercusión que va más allá de las fronteras nacionales. Adherido férreamente a la supremacía del pueblo y de la vida, China ha materializado con éxito la operación humanitaria mundial de mayor envergadura en toda la historia. El gigante asiático ha asumido su deber de gran país y se ha colocado como uno de los mayores suministradores de material para luchar contra la COVID-19 en todo el mundo.

El proceso de vacunación contra la COVID-19 ya ha comenzado en algunos lugares del mundo. Muy pronto, estrategas en todos los países y regiones podrán darse un respiro para analizar qué se hizo bien y qué se hizo mal en este convulsionado año. Muchas respuestas podrán encontrarse en este tercer volumen del libro "Xi Jinping: La gobernación y administración de China”, pero sin duda alguna, entender de voz de Xi Jinping la idea de “poner la vida de las personas primero” será fundamental para entender por qué China ha sometido tan hábilmente a la pandemia, por qué China defiende tan firmemente el concepto de una comunidad de salud compartida para la humanidad y por qué China se ha propuesto como meta el convertir a las vacunas contra la COVID-19 en un bien público mundial.


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