"Vemos en China una buena oportunidad", afirmó Ignacio Bethencourt Colubi, gerente general en China del Grupo español ALSA, una de las tres corporaciones europeas más importantes en el transporte de larga distancia de pasajeros por carretera.
A pesar de que el brote del síndrome respiratorio agudo y grave (SARS) ha influido negativamente en el negocio, Bethencourt tiene mucha confianza en el futuro del mercado chino.
"En la actualidad, ALSA ya ha finalizado la primera fase de la Estación de Autocares de Liuliqiao en Beijing, es decir, ya hemos construido una estación provisional para entrenar al personal, investigar el mercado, y probar el servicio con clientes reales", explicó.
"Cuando todo esté listo, el ayuntamiento de Beijing construirá una estación gigante sobre la base de ésta, convirtiéndola en el centro de comunicación más grande de China, y uno de los mayores de Asia", indicó.
Es muy probable que ALSA participe en el sistema de organización interior de este centro de comunicación, aprovechando sus experiencias de más de cien años en este sector, expresó Bethencourt con mucha confianza.
Sus esperanzas no son infundadas ya que ALSA tiene oficinas en Europa, América y Africa, y está establecida en China desde 1984.
ALSA es también la primera empresa española que entró en el mercado chino y hasta la fecha es la de mayor inversión en este país asiático. Con siete empresas mixtas situadas en Beijing, Tianjin (norte), Shanghai (este), Nanjing (este), y Shijiazhuang ( norte), ALSA tiene en operación en China más de 80 líneas regulares de transporte de pasajeros por carretera, y más de 500 vehículos.
Cuando se le preguntó si ALSA desea convertirse en "Greyhound en China", Bethencourt expresó que "no es muy precisa la descripción, pues cada empresa tiene su propio estilo", sin embargo, añadió que "el propósito de todas las firmas dedicadas al transporte de larga distancia de pasajeros es establecer una red de comunicación".
En este sentido, "ya hemos logrado ciertos éxitos", precisó el empresario español de 57 años, quien agregó que "en cada una de las siete empresas mixtas que tenemos en China, hemos dado con socios chinos muy buenos, y mantenemos excelentes relaciones con las autoridades locales. No decimos que avanzamos muy rápido, pero sí que lo hacemos con pasos seguros".
En un mercado tan competitivo, ALSA espera aportar un nuevo concepto a China. De acuerdo con Bethencourt, el concepto de ALSA es que "el transporte es un proceso integral, que va más allá del proceso desde que los viajeros suben al autobús hasta que bajen del mismo".
Por esta razón, ALSA se ha embarcado en muchos proyectos relacionados con el transporte: "Construimos áreas de servicio al lado de las autopistas en muchos países europeos, instalamos estaciones, y manejamos líneas especiales de acuerdo con las exigencias individuales de clientes."
Bethencourt, que lleva nueve años trabajando en China, expresó que puede sentir lo rápido que crece el mercado chino, y precisó que ALSA está siempre ajustando su estratégica de gestión para adaptarse al cambio.
"Al principio, pensamos introducirnos en el transporte general. Pero, descubrimos que cada día había más gente en China, especialmente los jóvenes, que quieren viajar en buses más cómodos, con aire condicionado, baño y televisión. Por eso, nuestro servicio apunta ahora principalmente a la clase media-alta de China con autocares de lujo, y superlujo", afirmó.
Cada día más empresas españolas vienen a invertir en China y el gobierno español también concede mucha importancia al mercado chino.
Según el empresario, en la embajada de su país en China hay dos consejeros de comercio, frente a un solo en general. "La meta de añadir un funcionario comercial es promover el intercambio comercial entre ambos países", precisó.
En la entrevista, Bethencourt expresó que siente que se haya aplazado la visita del equipo español de fútbol Real Madrid a China, y subrayó que "si viene, queremos ser nosotros que lo transportemos ".
(12/06/2003, Xinhua)