Chichige, una mujer de 26 años de la etnia mongola, lleva el pelo teñido de rubio y usa cosméticos de marcas conocidas a pesar de que nunca ha salido de su casa, situada en mitad de una pradera de la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China.
La electricidad ha permitido que la familia de Chichige, al igual que medio millón de campesinos y ganaderos de Mongolia Interior y Tíbet, tenga acceso a la radio y la televisión, estrechando la distancia con el mundo exterior, gracias al desarrollo de las energías solar y eólica.
La familia de Chichige ha instalado un generador de energía eólica con capacidad para generar 200 vatios en el techo de su casa, gracias a lo cual las lámparas de aceite han terminado pasando a la historia.
Su familia, de cuatro miembros, posee más de 300 cabras y decenas de vacas y tiene unos ingresos anuales de más de 30,000 yuanes (3,700 dólares USA).
Los hábitos alimentarios también han cambiado y, aunque la leche y el té de leche han sido siembre las bebidas tradicionales de los mongoles, éstos ahora consumen con frecuencia refrescos y cerveza.
"También comemos verduras y pescados que las anteriores generaciones nunca pudieron probar", comenta Chichige, que agrega que "prestamos mucha atención al equilibrio de la nutrición".
Dado el gran tamaño del país, resulta muy difícil que la red eléctrica cubra todas las zonas habitadas, lo que ha dificultado también la lucha contra la pobreza.
El gobierno chino ha concedido gran importancia a la investigación y desarrollo de las energías solar y eólica y ha incentivado durante las dos últimas décadas el uso de energías no contaminantes mediante la concesión de subsidios.
Algunas organizaciones internacionales, como el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, entre otras, también han apoyado los avances del país en esta línea.
China cuenta en la actualidad con más de 30 millones de familias en el oeste del país sin acceso a la electricidad, y las autoridades planean explotar los ricos recursos eólicos de la región (estimados en unos 270 millones de kilovatios) para resolver este problema.
Sin embargo, el rápido cambio del estilo de vida de los habitantes de las áreas remotas (incluso en las zonas más inaccesibles de Mongolia Interior, donde los habitantes prefieren vestir vaqueros y deportivas a sus trajes tradicionales), han comenzado a inquietar a las autoridades y la protección de las tradiciones se ha convertido en otra de las prioridades.
(24/11/2005, Agencia de Xinhua)