Pese a que el sector textil ha provocado una escalada de las disputas comerciales entre Estados Unidos y China, numerosas empresas estadounidenses han manifestado su admiración por los productos chinos, caracterizados por su calidad, diversidad y competitivos precios.
"Las restricciones de EEUU sobre las exportaciones textiles chinas son a corto plazo, pero nuestra compañía debe buscar el desarrollo empresarial a largo plazo", señaló el miércoles Werner Bieri, presidente y director ejecutivo de la compañía norteamericana Buhler Quality Yarns.
El hilo de algodón peinado es una de las siete categorías de productos textiles chinos sobre los que EEUU volvió a implantar sus cuotas.
Bieri llegó a China en finales de semana con otros 71 compradores estadounidenses y europeos, así como con 14 representantes de la industria textil y de las aduanas estadounidenses con el propósito de negociar directamente con los fabricantes chinos.
La visita, prevista desde el año pasado, no ha sido cancelada pese a las restricciones y presiones que la industria textil china está sufriendo por parte de EEUU y la Unión Europea, ni tras la decisión de la propia China de elevar una media del 400 por ciento los aranceles de exportación de 74 series de productos.
La mayoría de los miembros de la delegación se mostraron cautos a la hora de valorar la visita.
"Estamos interesados en las prendas chinas de punto de seda y algodón, pero hasta el momento resulta difícil realizar un juicio", comentó Joseph Greco, de Filadelfia. "Posiblemente tendré que esperar hasta el año que viene para hacer un pedido", añadió.
La gira, organizada por el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional (CPPIT, siglas en inglés) y sus filiales y por la compañía C-ME, organizadora de ferias comerciales de EEUU, persigue allanar el camino a las exportaciones chinas, evitar las barreras comerciales y ampliar la cooperación entre China y EEUU, indicó el ex presidente del CPPIT, Yu Xiaosong.
"He decidido no comprar productos de las categorías gravadas durante esta visita", reconoció Thomas James, de la compañía Raw Manufacturing, especializada en la confección de prendas de vestir.
La mayoría de los empresarios del sector temen que las disputas comerciales provocarán la subida de los precios, lo que a la larga les perjudicará a ellos y a los consumidores estadounidenses.
"La decisión de EEUU de reimplantar las cuotas sobre los productos textiles chinos incrementará los costes y los consumidores estadounidenses no estarán contentos con la subida de los precios", dijo James.
Además, en opinión de Erik Autor, vicepresidente de la Federación Nacional de Ventas Minoristas de EEUU, la reducción de las importaciones chinas no ayudará a resolver los problemas internos del país, ya que los minoristas estadounidenses buscarán otros proveedores extranjeros que les ofrezcan precios competitivos y la medida no fomentará la industria nacional ni evitará la pérdida de empleos.
La vicepresidenta de la Asociación Norteamericana de Ropa y Calzado, Fawn Evenson, dijo, en una entrevista con Xinhua, que el 96 por ciento de las prendas de vestir presentes en el mercado de EEUU son importadas.
Gracias a la importación de productos de bajo coste, el precio medio de la ropa en EEUU ha bajado desde 1998 en un nueve por ciento, si bien el coste de la venta minorista ha subido en un 16 por ciento en el mismo periodo, precisó Evenson.
(26/05/2005, Xinhua)