
Por Liu Shinan ( China Daily)
Para los estudiantes chinos los dos días de exámenes para el ingreso a la universidad constituyen dos de los días más importantes de sus vidas, pues los resultados de los mismo determinarán si pueden acceder a no a la educación superior, lo cual promete –al menos teóricamente- un empleo decente en el futuro.
La tasa de participación en los examines superó el 50 por ciento en 1999 y ascendió al 72,3 por ciento el año pasado. Este año la cifra alcanzó el 75 por ciento, según el Ministerio de Educación.
¿Por qué todavía se considera el gaokao (examen de ingreso a la universidad) ‘la lucha más difícil de la vida’ después que la oportunidad de acceder a la educación superior se ha incrementado dramáticamente?
La causa es que la popularización de la educación superior ha hecho de la competencia por el empleo tras la graduación una batalla mucho más feroz que nunca. Muchos empleadores, incluidas las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, rechazan las solicitudes de quienes no se han graduado en las llamadas yiben, o instituciones de educación superior de élite. No existen estadísticas oficiales del número de universidades de este tipo en China, pero el ingreso en las mismas se cree ronde un escaso 8,5 por ciento, explicó Xiong Bingqi, experto en educación.
Por eso, la competición por salir bien en el gaokao no es menos intensa que como solía ser antes del surgimiento de nuevas universidades en la primera década del presente siglo. Los estudiantes y sus padres ven esas universidades como la puerta hacia un futuro próspero.
Con el objetivo de prepararse para estos exámenes, los jóvenes tienen que trabajar muy duro por más de 1.000 días durante sus estudios secundarios. Tienen que leer montañas de libros, intentar memorizar hechos, cifras, fórmulas, leyes científicas, vocabulario extraño y realizar una infinita cantidad de ejercicios 13 horas al día, siete días a la semana. No ha habido juego, ni tiempo –o como mucho muy poco- para dedicar al entretenimiento.
Han sido muchas las críticas contra el sistema del gaokao de China – que hace énfasis en la memorización y constriñe la creatividad de los niños-. Estoy totalmente de acuerdo con las críticas.
El sistema educacional de China pudiera necesitar un cambio fundamental, pero debemos admitir que el actual gaokao es el único sistema justo para que la mayoría de los niños, especialmente para los provenientes de familias no privilegiadas, tengan la oportunidad de un futuro mejor para ellos y sus familias. Esa es la realidad del país. Con la vida económica nacional dominada por quienes tienen intereses, para los hijos de las familias comunes sobresalir en el extenuante gaokao es la única esperanza de tener un futuro mejor. Pedirle a estos muchachos no trabajar tan duro y disfrutar de una niñez más despreocupada es pedirle que abandonen sus sueños. Eso podría sonar humano, pero es algo irreal.
Entonces no critiquemos el gaokao antes de encontrar una mejor forma para el crecimiento económico sostenible y resolver otros temas más complejos e influyentes en las vidas política y económica del país. Olvidémonos de las cosas buenas y malas del gaokao y deseemos suerte a los muchachos.
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