
Por Dong Zhen
Los jóvenes de Shanghai tienen una visión tradicional sobre el matrimonio y la vida familiar, con la cohabitación y no tener hijos como opción de una minoría, según el resultado de una encuesta que contradice las previsiones de varios psicólogos chinos.
La Academia de Ciencias Sociales de Shanghai expresó que su encuesta realizada a 1.200 residentes locales de entre 20 y 65 años de edad, cuyos resultados fueron publicados la víspera, mostró que solo el uno por ciento vivía con sus parejas sin haberse casado.
Entre los menores de 35 años de edad, pese a aceptar de mejor manera la cohabitación, apenas el 2,4 por ciento la practica.
El sondeo también mostró que solo el tres por ciento de los encuestados elegiría no tener hijos después de casados, o adoptaría el estilo de vida conocido como DINKY (doble ingreso, sin hijos).
Algunos psicólogos chinos han reiterado su preocupación de que los residentes en las principales ciudades del país asumieran una opinión cada vez más abierta sobre la cohabitación y algunos hasta advirtieron de que una indisposición al matrimonio “se expandía en toda la nación como una epidemia”, comentó Xue Yali, una de las investigadoras a cargo de la encuesta. El estilo de vida DINKY constituía también un tema frecuente de debate de la prensa china en historias sobre el cambio de actitud entre los residentes urbanos.
La tasa de aceptación de la cohabitación entre los residentes de Shanghai es muy inferior en comparación con la de algunos países occidentales, destacó el sondeo. El 2,4 por ciento de los residentes entre 20 y 34 años de edad que viven juntos está muy por debajo del 29 por ciento de Noruega y Dinamarca, señaló Xu Anqi, otro de los encuestadores.
El sondeo reveló que más del 80 por ciento de los jóvenes está en desacuerdo con la afirmación de que “está bien para los solteros ir a vivir juntos siempre que exista la intención de casarse posteriormente”.
Y el 73 por ciento de los encuestados se opuso a la cohabitación porque “ofrece menos seguridad que el matrimonio”.
Los investigadores descubrieron una gran preocupación por la falta de respaldo legal en cuanto a la cohabitación, una razón de peso para su baja aceptación.
Los jóvenes casados resultaron ser mucho más tradicionales en su actitud sobre los hijos. Apenas un dos por ciento consideraba la posibilidad de no tener descendientes.
"Por lo general, las personas exhiben una visión cada vez más abierta respecto al estilo de vida DINKY. Sin embargo, aún es la elección de un reducido grupo", apostilló el investigador Zhang Liang.
Al comentar los resultados de la encuesta, Hua Zai, residente de 30 años de edad, dijo: "El modo DINKY puede garantizar un estatus de vida relajado para una pareja en los primeros 30 años de matrimonio. Pero creo que al final, sufrirán de la soledad y la carencia de la preciosa comodidad emocional debido a la falta de hijos”.
"Creo firmemente en el valor de la familia tradicional china de que los hijos son una parte esencial”, concluyó.
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