

Luego de una controvertida carrera en Estados Unidos, Hoffen dirige la atención a la preservación de más cadáveres de animales que de seres humanos.
En medio de una polvorienta carretera más allá de Dalian, provincia Liaoning, se encuentra el museo Vida Misteriosa, un nombre poco prometedor que define a un almacén de ladrillo y argamasa sin nada de particular. En su interior, el misterio se impone. Hay tres pisos con instalaciones de cadáveres de seres humanos y animales. Todo el museo, de hecho, está lleno de cadáveres de animales y seres humanos preservados, obra de la empresa Dalian Hoffen Bio-Technique Co, la misma empresa que llevó a Estados Unidos su polémica muestra “Bodies…The Exhibition”.
Fundada en Dalian por el profesor Sui Hongjin en 2004, Hoffen se especializa en la conservación de cadáveres a través de un proceso denominado plastinación. El arte de la plastinación, creado por el maestro y rival de Sui, Gunther Von Hagens, en las postrimerías de la década del 70 del siglo pasado, conserva cadáveres humanos y animales de manera semi-plástica.
Hoffen es una de las tres compañías especializadas en técnicas de bio-plastinación; otra es el Institute of Plastination de Von Hagens.
Para Sui, profesor de la facultad de medicina y trabajador de una funeraria, el objetivo de la plastinación humana es meramente científico.
"Cada espécimen es diferente. Incluso entre los humanos, cada persona es diferente”, afirmó Sui. “Entender estas diferencias es muy importante para la ciencia y contemplar los especímenes posiblemente ayude más que observar los modelos porque éstos son más realistas".
Bodies, la exposición más famosa y más polémica de Hoffen, le da la vuelta al mundo desde 2006, exhibiendo el cuerpo humano a través de varios especímenes sometidos a la plastinación, algunos incluso bien abiertos para mostrar ciertas partes del organismo; mientras otros, en cambio, muestran enfermedades.
En la exhibición de Dalian, se representó el sistema circulatorio del cuerpo humano gracias a la plastinación. También hay cadáveres con la cavidad torácica abierta para mostrar afecciones cardíacas y cancerígenas. Un pulmón negro es otra pieza que no se puede perder, utilizada para demostrar las consecuencias del hábito de fumar.
"Cuando exhibimos este pulmón en Estados Unidos, colocamos una papelera justo al lado de la urna de cristal”, apuntó Jing Shaobo. "Los estadounidenses la verían y tirarían los cigarrillos. En China, no obtuvimos la misma respuesta".
Mientras, la exposición de Hoffen en Estados Unidos era considerada un éxito. En 2008, según los despachos de la prensa y los rumores que corrían, Hoffen supuestamente utilizaba los cadáveres de presos no reclamados. Estos rumores, que se probó eran falsos, han perjudicado a Hoffen y al arte de la plastinación.
"Estamos trabajando en más exhibiciones en China pero el problema ahora es que los museos no están listos” indicó Jing. "Puedo mostrar un tiburón con restos de comida en su estómago y que cuando concluya la exposición, no quede nada en su estómago".