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Los jóvenes nacidos en 1990 ponen atención a la igualdad, la objetividad y la buena conducta en sus contactos sociales. Casi la mitad de ellos consideran la “buena conducta” como el criterio primordial para hacer amigos.
Estos chicos tienen una relación más íntima con sus padres que los niños de otras décadas, tanto en el aspecto económico como el emocional. Alrededor de un tercio de ellos califican con 100 puntos a sus padres. Por otro lado, 24,9% de ellos creen que sus padres son las personas más exitosas.
Refiriéndose a los contactos con los jóvenes de la misma generación, prefieren ser liderados por “aquellos con capacidad organizadora”, seguidamente por “los que cuenten con amplios conocimientos” y “los que se comporten bien”.
En cuanto a los ídolos, prestan más atención a las características del “talento” y “trabajadores duros”.
La sociedad virtual se ha convertido en el espacio de subsistencia habitual de los jóvenes de la década de 1990. Casi el 40% de ellos tienen entre 5 a 10 amigos en Internet, y más de la mitad de ellos participan con frecuencia en las actividades organizadas en línea.
Valor: énfasis en el individuo y búsqueda de la autoidentificación
Casi la mitad de los encuestados indican que “me gustan los cambios y odio ser inmutable” y “quiero ser distintivo”.
El estudio revela que en el sistema de valores de los jóvenes nacidos en 1990, se debilita gradualmente el altruismo y se aboga por los beneficios mutuos. Toman otras experiencias como referencia y se complementan entre sí, maximizando sus propias ventajas e intereses, a fin de lograr una situación de doble beneficio.