
En los últimos dos meses se ha producido un encendido debate sobre si las autoridades de Beijing deben publicar las mediciones del estándar PM2,5, partículas pequeñas y peligrosas que ocasionan la mayor parte de la contaminación del aire en la actualidad, en lugar de emplear únicamente el patrón PM10, para las partículas grandes. Un resultado directo del debate ha sido la promesa del gobierno de redoblar sus esfuerzos en el control de las emisiones, a la vez que incrementa la conciencia pública sobre la protección medioambiental.
¿Adoptará Beijing el nuevo estándar para la medición de la contaminación del aire? Considerando que las autoridades han cambiado ya del indulgente estándar del Total de Partículas Suspendidas al más exigente PM10 hace algunos años, es de esperar que monitoreen y divulguen, más temprano que tarde, los resultados PM2,5, e incluso los resultados obtenidos a través del más estricto de los estándares, el PM1. Sin embargo, los cambios solo tendrán lugar gradualmente de acuerdo con nuestro desarrollo y progresos en la prevención de la contaminación ambiental, en lugar de vernos “inspirados” por las mediciones reiteradamente “tuiteadas” por la embajada estadounidense.
Por otro lado, una característica de la participación popular en la actual toma de decisiones políticas es que el pueblo establece su calendario para que el gobierno lo siga en lugar de esperar a que las autoridades cumplan con sus responsabilidades.
Como ahora el pueblo exige la adopción del estándar PM2,5, y esta medición más severa refleja de una manera más exacta los niveles de calidad del aire, el gobierno debería ser flexible y ajustar su estructura para atender a las demandas ciudadanas, colocando el asunto del PM2,5 entre las prioridades de su gestión y preparándose para monitorear y publicar los datos, a la vez que conforma una estrategia de prevención compatible con el nuevo estándar.
La prevención es otra tarea difícil. Le hemos dicho al pueblo que la contaminación del aire es severa y hemos realizado enormes esfuerzos para contrarrestar esta tendencia, pero la situación sigue siendo sumamente frágil. El aire de Beijing nunca ha sido de primera. En todo 2011, en apenas el 78,6 por ciento de los días la calidad del aire alcanzó los estándares bastante generosos establecidos por las autoridades municipales.
Cualquier persona que mire al cielo se dará cuenta de la realidad del smog en Beijing. Cualquiera que llegue por avión a la ciudad experimentará el descenso desde el cielo azul sobre las nubes a una metrópolis envuelta por una gran niebla. En este momento no importa cómo se mide la contaminación, sino únicamente cómo se puede mejorar la situación.
A los ciudadanos comunes no les interesa qué tipo de medición se emplea. Para ellos solo importa saber si el desarrollo económico podrá devolvernos el cielo azul, como sucedió hace varias décadas en los países desarrollados.
Recuperar nuestro cielo azul significa que debemos acabar con las imprudentes emisiones contaminantes a la atmósfera.
Las cuatro principales fuentes contaminantes son la quema de carbón, los gases que desprenden los vehículos, las obras de construcción y las fábricas. Y aunque el PM2,5 está ampliamente considerado como un estándar de medición más exacto que el PM10, ambos monitorean los agentes contaminantes a partir de las mismas fuentes.
Tenemos que disminuir el impacto ambiente desde los 2.500-3.000 toneladas de carbón de uso diario en Beijing, por no hablar de los 5 millones automóviles y las acitidades de los 20 millones de personas. El mejor aire no será realizado únicamente por una mejor medición. Sólo puede suceder por la protección del medio ambiental y la mitigación de la contaminación.
Por lo tanto, tenems que llegar a la opinión pública, para comunicar e interactuar con ellos, así que vamos a apredenr qué sean sus demandas, para diseñar las políticas que a su vez convertirían su ira en pasión. De lo contrario, no importa la medición de calidad del aire que se usa, la calidad del aire se mantedrá igual.
Sin embargo, como supervisor del medio ambiente, estoy feliz de ver el debate público sobre las PM 2,5. Indica que el público está empezando a preocuparse por el medio ambiente y comprender su importancia. El debate refleja el poder de la participación del público y puede anunciar un muelle para la protección del medio ambiente en China.
El autor es vicedirector de la Oficina Municipal de Protección Ambiental de Beijing.