
(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Un titular de portada del 5 de enero del periódico británico Telegraph informó: “Vicepresidente de China ordena más control sobre el pensamiento de los estudiantes”.
El primer párrafo del reporte indica que “Xi Jinping, vicepresidente de China, ha ordenado a las universidades incrementar el control sobre el pensamiento de los estudiantes y profesores jóvenes” y que “durante mucho tiempo”, el Gobierno “ha considerado a las escuelas como una fuente de descontento”.
Completamente diferente fue el titular que eligió para referirse a las mismas declaraciones la agencia de noticias china Xinhua: “Vicepresidente de China subraya esfuerzos para armar a los estudiantes universitarios con valores socialistas”.
En el primer párrafo de su despacho, el medio chino señaló que “Xi Jinping destacó los esfuerzos para armar a los estudiantes universitarios con valores fundamentales del socialismo, para lo cual reforzará las organizaciones del Partido Comunista de China (PCCh) en los campus”.
Xinhua enfatizó en que las organizaciones del PCCh en los centros de enseñanza superior deben tratar de preparar constructores calificados y sucesores confiables para la causa socialista de China.
En dependencia del enfoque que se haga sobre el mismo tema, los comentarios del líder chino llaman a lavar el celebro de las generaciones futuras de China, o exhortan a inculcar valores cívicos a los estudiantes.
Las diversas maneras en que los medios de comunicación británicos y chinos reflejaron la noticia son un importante barómetro de las diferencias con las que ambas partes enfocan los temas relacionados con el Gobierno chino.
La estructura se refiere a la construcción del lenguaje, basado en los hechos, para describir un suceso o fenómeno de una forma particular. El propósito es contextualizar el tema más importante para apoyar la validez de algo que el editor quiere el lector crea.
En su libro mejor vendido en 2011, Thinking Fast and Slow, Daniel Kahneman, psicólogo y economista estadounidense-israelí, reconocido junto con Vernon Smith con el Premio Nobel de Economía en 2002, explica que las diferentes formas en que se aborda una misma cuestión a menudo evocan distintas emociones y respuestas de la gente.
El problema político es que los medios de comunicación británicos a menudo malinterpretan puramente las acciones de China – por ejemplo, los llamados de los dirigentes chinos para reforzar los valores tradicionales en las escuelas – y las toman como una oportunidad para crear revuelo entorno a un conflicto. Afortunadamente, no todos los estudiosos occidentales ven las políticas internas chinas a través del mismo prisma diabólico.
Richard Allen Posner, juez de la Corte de Apelaciones de EE.UU. y reconocido como uno de los estudiosos más destacados del mundo jurídico, destacó en 2010 la importancia de que países como China inculquen “valores cívicos entre los jóvenes, incluida la honestidad, el respeto al conocimiento, la tolerancia y, tal vez lo más importante, la lealtad a las instituciones nacionales”.
Sin embargo, otros se cuestionan si la confianza nacional está siendo falsamente confundida con la lealtad al sistema existente. Damien Ma, experto en prácticas asiáticas de Eurasia Group, debatió un reciente discurso del presidente de China, Hu Jintao, que algunos medios de comunicación occidentales vieron como una señal de una nueva guerra cultural.
En su análisis, Ma sugirió que los comentarios eran, en cambio, una forma de mantener la credibilidad del sistema chino, “a través de nacionalismo, los principios de Confucio, la riqueza, el renacimiento cultural o cualquier cosa sustituta que se pueda imaginar”.
Pero poner un tinte político en estas campañas puede ser infausto. Tanto el ex primer ministro británico, Gordon Brown, como el actual primer ministro, David Cameron, han propuesto que la educación de su país haga hincapié en un conjunto unificado de valores cívicos compartidos relacionados con la ciudadanía británica.
Ni el Telegraph ni ningún otro periódico británico sugirieron que de esta forma se estaba tratando de inculcar a los estudiantes británicos valores que representan un “control del pensamiento”. ¿Cómo difiere esto de las campañas de China?
El autor es profesor adjunto de Tsinghua/Templo del Programa LLM de la Escuela de Derecho y profesor de una escuela secundaria pública de EE.UU.