
Un creciente número de huérfanos chinos con discapacidades o malformaciones al nacer encuentra hogar entre familias extranjeras.
Cifras oficiales muestran que más de 4,900 extranjeros se registraron en el servicio de adopción del Ministerio de Asuntos Civiles en 2010, de los que aproximadamente 3,400 procedían de Estados Unidos.
"Ayudamos a unos 580 huérfanos chinos a encontrar familia en Estados Unidos en 2010, y más del 70 por ciento son niños con discapacidades físicas o mentales", comentó Joshua Zhong, presidente del grupo Adopción Internacional de Niños Chinos, con sede en Colorado.
Zhong, quien llegó a Beijing el miércoles como parte de una gira anual de herencia auspiciada por la referida cartera para 90 familias estadounidenses que han adoptado niños chinos, explicó que la tendencia se debe a la reducción de la cantidad de niños saludables disponibles para la adopción y la introducción de políticas gubernamentales favorables.
A los candidatos en Estados Unidos les lleva cinco o más años adoptar a una niña saludable menor de dos años en China, agregó. Los padres que adoptan tienen, además, que ser menores de 50 años y tener menos de cinco hijos con una edad inferior a los 18 años.
Sin embargo, las leyes para los candidatos extranjeros interesados en adoptar a un niño con discapacidades fueron flexibilizadas en 2005. La edad de los candidatos se incrementó hasta los 55 y se eliminó el límite de hijos. También se redujo el tiempo de espera.
Mary McKenny, de Atlanta, Georgia, dijo que apenas le tomó 10 meses para adoptar a su hija china Anna de una casa en Chengdu, provincia Sichuan, en 2006. La niña, que ahora tiene 8 años, se ha sometido a varias operaciones para corregir su padecimiento de labio leporino.
"Fuimos muy cautelosos sobre la posibilidad de adoptar a un niño con discapacidad en un inicio porque no teníamos ninguna experiencia con niños que tuvieran necesidades especiales. Nos preocupaba no ser capaces de hacerle frente”, expresó la madre de 47 años de edad durante una ceremonia de bienvenida para el grupo estadounidense en el Gran Palacio del Pueblo el miércoles.
"Desde el día que la recibimos, Anna se ha mostrado muy segura y sociable. Nos ha traído mucha alegría a nuestra familia".
Li Jinju ha ayudado en la gestión de un orfanato en Luohe, provincia Henan, durante dos décadas. En la institución hay más de 200 niños, alrededor del 98 por ciento con discapacidades.
"Unos 20 niños de nuestro centro fueron adoptados por padres extranjeros el año pasado, uno por una pareja malasia y el resto por ciudadanos estadounidenses”, precisó. "En los últimos cuatro años, todos nuestros niños que fueron adoptados pasaron a formar parte de familias de ultramar”.
Li añadió que la mayoría de las familias chinas que visitaron el lugar desistieron de la idea de adoptar un niño con discapacidades por los altos gastos médicos y el cuidado intensivo que requieren los menores.
Aunque la proporción de adopciones de menores con discapacidades se ha incrementado, las estadísticas del buró de asuntos consulares subordinado al Departamento de Estado norteamericano establecen que las adopciones a modo general de huérfanos chinos por parte de ciudadanos estadounidenses han decrecido después de alcanzar su máximo de 7,900 niños en 2005.
"Las adopciones tanto nacionales como internacionales pueden ayudar a los huérfanos a regresar a una familia y disfrutar del amor de los padres”, dijo Dou Yupei, viceministro de asuntos civiles, en la ceremonia de bienvenida organizada por el Centro Chino de Bienestar y Adopciones Infantiles.