Los hijos de los trabajadores migrantes tendrán las mismas oportunidades de educación que los niños de las ciudades antes del final de este año, informó ayer el Ministerio de Educación.
“Con base en el número de niños migrantes que acepten, el gobierno central canalizará los fondos necesarios a los departamentos de educación para cubrir los gastos adicionales”, publicó el ministerio en su sitio de Internet. Anteriormente, la distribución de fondos se basaba en el número de estudiantes locales registrados y excluía a los hijos de trabajadores migrantes.
El ministerio está implementando políticas que preveen incentivos especiales a los departamentos locales de educación que aceptan niños migrantes. “El ministerio pretende extender la cobertura de la gratuidad en la educación para incluir a las familias de los trabajadores migrantes”, señaló el vocero del ministerio, Xu Mei.
A partir del nuevo semestre, a nivel nacional, los residentes urbanos quedarán exentos de gastos incidentales, haciendo de la educación obligatoria algo totalmente gratuito en estas áreas. Lo anterior, de acuerdo a una política lanzada este mes por el MOE.
El distrito de Shijiazhuang fue el primero, en 2004, en ofrecer un sistema unificado de cuotas educativas brindando las mismas oportunidades a niños de ambos contextos: urbano y migrante.
Como consecuencia de la medida, casi todas las aulas padecen de sobrepoblación. “En donde deberían estudiar 40 niños hay entre 50 y 60”, explicó Zang Dajian, un oficial del buró de educación del distrito de Qiaodong, Shijiazhuang, en la provincia de Hebei.
La República Popular de China prevee nueve años de educación obligatoria para niños de entre 6 y 15 años; seis años de educación primaria gratuita y tres años de educación secundaria.
Este sistema ha prevalecido por largos años dependiente de fondos provenientes del gobierno y ha privilegiado a niños con certificado de residencia local o ‘hukou’, excluyendo a miles de niños que viven con sus padres en ciudades diferentes a las de su registro domiciliario.
Peng Shengzuo, 40, albañil en Beijing, es un ejemplo. Su hija de 11 años tuvo que regresar a su pueblo en Shangrao, provincia de Jianxi simplemente porque las escuelas capitalinas no aceptan educandos que no cuenten con ‘hukou’. Como la esposa de Peng también trabaja en Beijing, la familia sólo se puede reunir una vez por año durante el Año Nuevo Chino.
En 2007, un total de 7,6 millones de niños, hijos de trabajadores migrantes, alcanzaron la edad para iniciar con la educación obligatoria, de acuerdo a estadísticas. La mayoría de ellos están concentrados en las áreas urbanas desarrolladas como Beijing, Shanghai y las provincias de Zhejiang y Guangdong.