En la década del 60, Shimomura aisló la GFP de una medusa que halló en las costas occidentales de Estados Unidos y descubrió que tenía un brillo verdusco bajo la luz ultravioleta.
Tres décadas después, Chalfie demostró el valor de GFP como "una etiqueta genética luminosa", mientras que Tsien contribuyó "a nuestra comprensión general de por qué GFP es fluorescente", dijo la academia en los fundamentos del premio.