La concesión del Nobel de Medicina a tres virólogos de la talla de Montagnier, Barré-Sinoussi y Zur Haussen va, sin embargo, más allá del 25 aniversario del descubrimiento del VIH o de la reciente comercialización de la vacuna contra el cáncer de cérvix.
La situación mundial en la lucha contra el cáncer de cuello de útero no es mucho mejor. Esta enfermedad está considerada como la primera causa de muerte por cáncer entre la población femenina en los países en vías de desarrollo; y la segunda para las europeas menores de 45 años. El virus del papiloma humano que vio por primera vez el investigador alemán reconocido con el Nobel se relaciona, además, con otros tumores, como el de ano, vulva, vagina y, según parece, con los de boca y pene también.