Los resultados recién publicados de una investigación china sobre el algodón transgénico figurarán en el artículo de primera plana de la edición del viernes de la revista "Science".
Wu Kongming, investigador de la Academia de Ciencias Agrícolas de China, afirma en su escrito que el algodón tratado con la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) puede defenderse él mismo contra el gusano rosado, además de proteger los cultivos adyacentes de soya y sorgo.
El gusano rosado afecta generalmente al algodón, causando graves daños, y hasta puede llegar a reproducirse en la planta huésped.
De 1997 a 2007 Wu y su equipo dedicaron todos sus esfuerzos a este proyecto de investigación, que abarcó unas 3.800 hectáreas de algodón transgénico en las provincias de Shandong, Hebei, Henan, Jiangsu, Anhui y Shaanxi.
Los datos demostraron que luego de plantar el algodón modificado, el número de gusanos rosados disminuía de forma drástica, y que además el volumen de producción del algodón aumentaba entre un 15 y un 20 por ciento, por lo cual el uso de pesticidas podía reducirse hasta el 50 por ciento. A consecuencia, defiende el equipo, la ecología y la salud de los habitantes mejoraron de forma considerable.
La bacteria Bt es un microorganismo terrestre que contiene toxinas insecticidas, cuyo gen de efecto insecticida fue recién clonado en varias plantas, incluido el maíz y la papa. Calificado de inocuo para las personas, los animales, los peces y la mayoría de insectos, este germen viene usándose desde 1960.
En las áreas rurales el gusano rosado supone la mayor amenaza para el cultivo de algodón, y en ocasiones puede destruir completamente la cosecha, tal y como ocurrió en 1992, cuando redujo en un 30 por ciento el total de la producción de algodón en el norte de China. Las pérdidas superaron los 10.000 millones de yuanes (1.500 millones de dólares).
No obstante, conforme a Wu, "uno de los desafíos para el éxito del algodón tratado con Bt en China yace en la posibilidad de que los gusanos se vuelvan resistentes a él".
En China se cultivan entre 5 y 6 millones de hectáreas de algodón por año, de las cuales un 70 se dedican al algodón transgénico, cuya introducción, el año pasado, contribuyó a una reducción del uso de pesticidas de más de 140.000 toneladas.