El director del centro de exploración lunar -dependiente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Industria de Defensa

Nacional de China- y diputado de la Asamblea Popular Nacional, Hu Hao, declaró ayer que, a pesar del éxito de la primera sonda lunar enviada por China, la Chang’e I, el país asiático aún se encuentra en la etapa inicial de su carrera espacial si se compara con EEUU, Rusia y Europa.
“En la investigación científica no caben las prisas”, añadió Hu refiriéndose a algunas propuestas para que los científicos aceleren el ritmo de los proyectos de exploración lunar.
Según Hu “los viajes lunares son misiones difíciles, arriesgadas y que requieren una enorme inversión. No pueden abordarse de forma superficial”.
El diputado desmintió también el rumor de que China planea un alunizaje tripulado para 2020.
“¿Uno no puede considerarse dueño de una granja avícola cuando todavía sólo tiene un huevo, no?“, ironizó, añadiendo que el actual programa lunar chino sólo contempla sondas no tripuladas.
El lanzamiento del Chang’e I fue el primero de una misión de tres etapas que culminará con el lanzamiento y alunizaje de un vehículo de reconocimiento alrededor de 2013. En la tercera fase, programada para 2020, otro vehículo similar se posará en la Luna y volverá a la Tierra con muestras de tierra y piedras lunares que se destinarán a la investigación científica.
Hu afirmó que la primera fase del proyecto se llevó a cabo empleando exclusivamente tecnología, productos y diseños chinos.
“El éxito (del Chang’e I) nos ha servido para entrenar y formar a un equipo de profesionales, creando una buena base para emprender el próximo objetivo de la misión”.
“Sin embargo, esto no significa que poner un vehículo de reconocimiento sobre la Luna vaya a ser fácil. De hecho, como un videojuego, va haciéndose cada vez más difícil a medida que uno avanza”.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los científicos, según Hu, es diseñar un vehículo “capaz de adaptarse a las condiciones del entorno lunar”.
Lo más difícil es soportar las enormes diferencias de temperatura, que oscilan de 170ºC bajo cero a 130ºC sobre cero, además de maniobrar sobre la superficie del satélite.
Según Hu, aunque hay unas 20 universidades e instituciones trabajando en los diseños del vehículo, “ninguno de los candidatos ha logrado aún satisfacer los requisitos”.
“De hecho, estamos trabajando mucho más que antes”, dijo el diputado, añadiendo que el éxito del Chang’e I había elevado las expectativas de los científicos.
“Por una parte, las espectativas nos dan ánimos, lo cual es positivo, pero por otro lado implican que no podemos fracasar; si lo hacemos, se pensará que nos estamos volviendo perezosos y que estamos descuidando el trabajo”.
Hu dijo que los científicos lunares del centro son conscientes de la mayor presión que tienen ahora sobre los hombros.
“Al mismo tiempo estamos buscando más cooperación internacional, pues la industria espacial china se encuentra aún en una fase de desarrollo”.