Se pensaba que la capacidad de unir las palabras para expresar ideas complejas sólo pertenecía a los seres humanos, pero ahora, los científicos han revelado que existe un primate aparte de los seres humanos que también puede expresar una variedad de mensajes a través de la combinación de sonidos en diferentes secuencias.
El descubrimiento sugiere que este nivel de lenguaje podría haber ocurrido mucho más temprano en la evolución de lo supuesto. Los investigadores se centraron en los monos de nariz blanca (Cercopithecus nictitans) en Nigeria. Ellos estudiaron las llamadas de alarma hechas por los machos.
“Para estudiar el comportamiento de llamadas de alarma, una vez me vestí como un leopardo y me acerqué a un grupo de monos mangabey,” recordó Klaus Zuberbühler, psicólogo y primatólogo en la Universidad de St. Andrews en Escocia. “Los monos me detectaron, se volvieron muy agitados, hicieron llamadas de alarma a altas tasas, y varios masculinos se me acercaron, mostrando sus grandes caninos agresivamente. En este momento, me alegré de poder cambiar de especie (quitándome el traje) y revelarme a mí mismo. Ellos me miraron con perplejidad, y después se escaparon en silencio. Sintió bien ser un humano!”
Tras tres años de duro trabajo siguiendo la pista a los monos de nariz blanca masculinos, los investigadores descubrieron que los primates producían una serie de llamadas de alarma que diferían dependiendo de la amenaza involucrada. Por ejemplo, una serie de llamadas compuestas por "pyows" son una reacción común a leopardos, mientras que una serie de "hacks" seguidos por "pyows" son dadas para águilas coronadas.
Al reproducir las grabaciones de llamadas a los monos, los científicos descubrieron inesperadamente que los masculinos podían ordenar hacks y pyows para transmitir al menos tres diferentes tipos de información a los otros monos – el suceso que presenciaron, la identidad de los que llamaban, e incluso si tenían la intención de viajar.
La mayoría de los primates cuentan con una limitación en el número de señales que pueden producir físicamente debido a su falta de control de la lengua.
“La única manera de escapar de esta limitación puede ser combinando las pocas llamadas que tienen en secuencias más complejas,” declaró Zuberbühler. “En otras palabras, puede ser más difícil para los primates no humanos evolucionar grandes repertorios que evolucionar la capacidad de combinar señales. Por lo tanto, la evolución de la señalización combinatoria no puede ser impulsada por demasiadas señales, sino por muy pocas.
Como los antepasados de la humanidad divergieron genéticamente de los antepasados de estos monos hace unos 25 millones de años, estos descubrimientos indican que algunas de las principales habilidades necesarias para el lenguaje humano pueden ser más antiguas que lo que se había pensado.