China ha desarrollado una avanzada tecnología de solidificación de arena que será utilizada a lo largo de la vía del ferrocarril Qinghai-Tíbet, para salvar la ruta de tren más alta del mundo de los estragos de la desertificación.
Este invento, llamado "Tecnología OH de solidificación de arena y de siembra de follaje" está siendo probado en Qinghai, una provincia noroccidental china seriamente erosionada, aseguró un científico.
"La pieza principal del desarrollo tecnológico es un tipo especial de sustancia que permite solidificar la arena", comentó Li Runjie, jefe del proyecto a cargo del Instituto de Conservación del Agua e Investigación Científica de Energía Hidroeléctrica de Qinghai.
De acuerdo con el experimento, en un terreno de arena suelta se siembran semillas de hierba, se riegan con agua y fertilizante, para posteriormente aplicar el tratamiento con spray sobre la superficie de la arena. Después de un par de horas, los granos de arena se compactan, formando un terreno más sólido. La hierba puede crecer en esa arena sólida en un tiempo de quince días.
"El tratamiento químico, que puede solidificar la arena y convertirla en un material parecido a la goma, no contiene elementos dañinos o tóxicos. Como la arena sólida puede contener agua, también previene la evaporación," agregó el experto.
De acuerdo con Li, la prueba experimental se ha llevado a cabo en el origen del río Amarillo en Qinghai, desde mayo del año pasado.
"También hemos probado esta tecnología con éxito en algunas áreas a lo largo de la vía del ferrocarril Qinghai-Tíbet," expresó.
La línea del ferrocarril Qinghai-Tibet recorre 1.956 kilómetros desde la ciudad de Xining en la provincia de Qinghai hasta Lhasa, en el Tíbet, y 960 kilómetros de sus rieles se ubican a 4.000 metros sobre el nivel del mar, mientras que su punto más alto alcanza los 5.072 metros.
Esta vía férrea, la más elevada del planeta, se puso en operación en julio del 2006, poniendo fin a la historia del Tíbet sin una vía de comunicación de este tipo.
Las tierras alrededor del ferrocarril Qinghai-Tíbet se han ido convirtiendo en desérticas debido a las altas temperaturas y fuertes vientos, que amenazan la seguridad de los trenes.
Los científicos chinos han tratado de prevenir este cambio en el terreno desde hace más de 20 años, cuando dicho ferrocarril todavía estaba en una etapa de diseño.