Las personas físicamente activas son biológicamente más jóvenes que los teleadictos, descubrió un estudio publicado esta semana en Archives of Internal Medicine.
Un estudio de salud a largo plazo basado en 2.401 gemelos descubrió que aquellos que llevaban un estilo de vida activo parecían diez años biológicamente más jóvenes que los más sedentarios.
Los investigadores extrajeron el ADN de los glóbulos blancos de los participantes y examinaron los cromosomas para determinar la longitud de una secuencia genética llamada telómeros, que fueron encontrados en los extremos de las cromosomas.
Los telómeros se vuelven más cortos cuando una célula se divide. Cuando los telómeros se hacen demasiado cortos, las células dejan de dividirse. El envejecimiento ocurre a medida que más y más células llegan al extremo de sus telómeros y mueren.
El estudio mostró que los sujetos moderadamente activos, aquellos que realizaban un promedio de 100 minutos de actividad física semanalmente, tenían telómeros de cinco o seis años más jóvenes que los sujetos menos activos con un promedio de 16 minutos por semana. Aquellos que hicieron una mayor actividad física, un promedio de 199 minutos semanalmente, tenían telómeros de unos nueve a diez años más jóvenes que los que hacían menos actividades físicas .
“Estos datos demuestran que la acción de hacer ejercicio puede realmente proteger al cuerpo contra el proceso de envejecimiento,” declaró Tim D. Spector, profesor de epidemiología genética de King's College en Londres, quien dirigió el estudio.
La actividad física también puede reducir el estrés psicológico, que también está vinculado con la longitud del telómero.
Asimismo, los investigadores expresaron que esperan que los médicos puedan usar a los descubrimientos para animar a las personas a hacer ejercicio.