| spanish.china.org.cn | 17. 09. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
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La corneta trae recuerdos de la Gran Marcha 90 años después
Para muchos visitantes del distrito de Ninghua, en la provincia de Fujian, al sureste de China, el recorrido comienza con una partitura para corneta.
La misma, que en su momento fue utilizada por el Ejército Rojo de los Trabajadores y Campesinos de China, yace ahora en silencio en una vitrina del Museo Conmemorativo Revolucionario de Ninghua, y sus páginas amarillentas evocan conmovedoras llamadas a los campos de batalla hace más de 90 años.
En una época en la que la tecnología era limitada, las cornetas cumplían un rol esencial en las comunicaciones militares. Descrito como un «libro de códigos» para las tropas, el folleto contiene más de 340 piezas musicales, desde rutinas diarias, entrenamiento y órdenes de combate.
«Es la partitura para corneta del Ejército Rojo más completa hasta hoy y dada a conocer públicamente en China», afirmó Yang Liting, guía del museo, rescatando su valor en el estudio de la historia revolucionaria del Ejército Rojo.
Detrás de este precioso objeto se esconde la historia del compromiso de un soldado con la causa revolucionaria.
Luo Guangmao se unió a las huestes a principios de la década de 1930. Seleccionado para tocar la corneta por su potente voz, fue enviado a una escuela militar para recibir entrenamiento. Al graduarse, recibió una copia de la partitura del centro y prometió protegerla como a su propia vida.
En 1934, Luo resultó herido en la lucha y más tarde perdió contacto con las fuerzas principales. Temiendo que la partitura cayera en manos del enemigo, regresó en secreto a su hogar, se la confió a su madre y luego se marchó para evitar ser capturado.
Tras la fundación de la República Popular China en 1949, cuando Luo intentó recuperarla, su madre, ya anciana, ya no recordaba dónde la había escondido. El paradero desconocido del folleto fue durante mucho tiempo una carga para el veterano soldado.
No fue sino hasta 1974 que Luo descubrió un paquete mientras desmontaba el granero de la familia. «Rompió a llorar en el momento en que vio la partitura envuelta en tela y papel aceitado», dijo Yang.
Finalmente, Luo cumplió la promesa que había hecho cuando era un joven corneta. La donó al museo para preservar la memoria del Ejército Rojo y las contribuciones de los efectivos de Ninghua en la Gran Marcha.
Durante la Gran Marcha, una épica travesía militar de 1934 a 1936 que rompió el cerco de las fuerzas del Kuomintang (Partido Nacionalista), los soldados del Ejército Rojo surcaron ríos embravecidos, gélidas montañas y áridas praderas, y algunos recorrieron hasta 12 500 kilómetros.
Más de 6000 personas de Ninghua se unieron a la gran operación y muchas murieron en medio de cruentos enfrentamientos. Solo 58 llegaron al destino en el noroeste de China, según datos de las autoridades locales.
Esos sacrificios no se han olvidado. En Ninghua, se hace todo lo posible por mantener viva la historia, y la corneta sigue siendo uno de los vínculos más fuertes con ese pasado.
Desde principios de la década de 1990, Xia Chufa, residente de la localidad de Quanshang en Ninghua, se ha dedicado a coleccionar piezas revolucionarias, especialmente cornetas. Hasta la fecha, este hombre de 70 años ha viajado a más de 20 provincias de todo el país y ha acumulado más de 20 000 de estos objetos.
En 2018, Xia construyó un museo para su colección con el apoyo financiero del Gobierno local y más de 10 millones de yuanes (alrededor de 1.5 millones de dólares) de fondos propios. La institución expone más de 1500 cornetas de diferentes tipos.
“Es algo que debo hacer, aunque eso signifique no comer ni beber”, dijo.
Cuando se le pregunta por qué sigue coleccionando cornetas, Xia responde simplemente: «Solo quiero que quienes nunca las han visto tengan un lugar donde hacerlo. No quiero que las generaciones futuras olviden nuestro difícil pasado».
Afortunadamente, los jóvenes retoman este instrumento, dado que el grupo de cornetas vive en el ejército hasta nuestros días para seguir con el espíritu revolucionario y elevar la moral.
Zhang Jiahao, de 24 años, toca la corneta en la unidad de Ninghua de la Fuerza Armada de la Policía del Pueblo Chino. Después de pasar penurias hace 3 años con las notas agudas, que apenas podía tocar, ahora transmite su saber a los recién llegados y también se desempeña como guía en el Museo Conmemorativo Revolucionario de Ninghua.
Zhang siente la responsabilidad de compartir con más visitantes las historias de los soldados del Ejército Rojo que en su momento lucharon al son de la corneta y más aún con motivo del 90.º aniversario de la victoria de la Gran Marcha.
«De pie junto a la partitura que un soldado juró proteger con su vida, ¿cómo no vamos a tocarla hoy?», zanjó.














