| spanish.china.org.cn | 25. 08. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
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La arqueología china avanza desde la Ruta de la Seda hasta Sudamérica
Conectando civilizaciones
China está a punto de iniciar su primer proyecto arqueológico conjunto en Sudamérica, tras un acuerdo con instituciones peruanas en la antigua civilización de Caral. La iniciativa marca un nuevo hito en la creciente cooperación china en el campo en el extranjero.
El Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales, la Zona Arqueológica de Caral, del Ministerio de Cultura, y la Escuela Profesional de Arqueología de la Universidad Nacional de San Marcos firmaron el sábado el acuerdo de cooperación.
Caral, considerada la civilización más antigua de las Américas, surgió en la costa norte peruana más o menos del 3000 a. C. al 1800 a. C.
Se trata del primer proyecto de China en Sudamérica, ampliando su presencia arqueológica a un continente más después de Asia, África, Europa. Asimismo, abarca la cooperación con países socios de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, importantes civilizaciones antiguas y regiones cruciales para el estudio de los orígenes del ser humano.
Para los especialistas chinos, la oportunidad representa un nuevo paso en la participación arqueológica en el exterior y la cooperación internacional, fomentando el aprendizaje mutuo y el diálogo entre civilizaciones, afirmaron.
Cooperación más allá de las fronteras
En los últimos años, las instituciones chinas han participado en una serie de proyectos arqueológicos en el extranjero, desde la exploración de ciudades antiguas a lo largo de la Ruta de la Seda hasta civilizaciones primitivas en África y Asia Central.
No solo aportaron experiencia y talento, sino también tecnologías, equipos y soluciones avanzadas, señalaron los expertos.
En febrero, hubo un hallazgo trascendental en Mit Rahina, Giza, el sitio de la antigua Menfis en Egipto, donde una misión conjunta descubrió una estructura de piedra caliza relacionada posiblemente con el templo del faraón Apries, de la 26.ª dinastía egipcia (664-525 a. C.), según la agencia de noticias Xinhua.
Zhang Hai, jefe del equipo chino y arqueólogo de la Universidad de Beijing, declaró en una entrevista previa que la misión utilizó métodos distintivos para documentar y registrar la evidencia, además de adelantos chinos, como el escáner 3D «4D kankan Meta» para la modelación topográfica y seccional precisa y en tiempo real, además de un programa para capturar en 3D elementos de piedra desplazados a fin de facilitar la restauración y preservación digital.
En la última colaboración con Kazajistán, el equipo y las tecnologías chinas desempeñaron un papel relevante en varios descubrimientos.
A partir de la excavación, el equipo utilizó drones y el sistema móvil de documentación «I Survey» para realizar estudios sistemáticos alrededor del sitio. El análisis englobó más de 10 cementerios y documentó más de 50 tumbas de la era Pazyryk.
La cultura Pazyryk floreció desde finales del siglo VI a. C. hasta el siglo III a. C., según Shao Huiqiu, profesor del Centro de Investigación Colaborativa para la Arqueología de las Rutas de la Seda de la Universidad del Noroeste.
Según Shao, coordinador chino de la iniciativa, ninguna de las tumbas fue excavada de manera formal, lo que les confiere un gran potencial de investigación. El uso de estas tecnologías permitió estudios más eficientes y exhaustivos,
Durante la obra, los arqueólogos recuperaron una serie de artefactos esenciales, entre ellos restos humanos, cerámica, piezas de lámina de oro, huesos de caballo y equipo ecuestre de hierro. Esto proporcionó valiosas pruebas materiales en cuanto a prácticas funerarias, costumbres y la cultura material de la cultura Pazyryk en la región del lago Markakol, acotó Shao.
Los investigadores también estudiaron los alrededores del área de excavación, documentando más de 50 tumbas de la época.
Gracias a la labor, China y Kazajistán han adquirido una comprensión más profunda de los restos desde la Edad de Bronce hasta la Edad de Hierro temprana en la cuenca del lago Markakol, resaltó Shao.
En 2027, ambas partes continuarán con los trabajos en los yacimientos clave y los cementerios identificados durante el estudio y fomentarán las investigaciones regionales, el análisis de datos, el estudio multidisciplinario, la capacitación de jóvenes y los intercambios académicos.
Intercambios
La cooperación arqueológica china en el extranjero también se ha convertido en una plataforma para mayores intercambios entre investigadores y civilizaciones.
Según los expertos, estos proyectos ayudan a extender el estudio más allá de las fronteras nacionales y a ofrecer nuevos enfoques sobre los intercambios entre civilizaciones antiguas.
La arqueología china en el extranjero ha crecido a la par de su mayor participación en la protección del patrimonio cultural mundial.
El plan de desarrollo del patrimonio cultural de la Administración Nacional del Patrimonio Cultural hasta el 2030 aboga por una mayor cooperación arqueológica en las regiones de habla austronesia, las zonas transhimalayas y las rutas relacionadas con la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda, informó Xinhua.
El plan busca fortalecer los métodos utilizados para rastrear artefactos culturales chinos en el exterior y potenciar esfuerzos para recuperar reliquias perdidas. Asimismo, promueve una mayor participación china en la gobernanza del patrimonio cultural mundial y más alianzas internacionales, incluyendo nuevos acuerdos en materia de protección con más países, según Xinhua.
En estas colaboraciones, investigadores de diferentes países aúnan su experiencia en arqueología regional y trabajo de campo con intercambios sobre estudios, excavaciones, investigación multidisciplinaria y estudios culturales regionales. Dicho nexo ha fortalecido el aprendizaje mutuo y ha sentado las bases para acuerdos a largo plazo, según Shao.
La cooperación entre China y Uzbekistán ha establecido centros de investigación en Samarcanda y Termez para apoyar los estudios sobre las interacciones entre el ser humano y el medio ambiente, así como sobre el patrimonio cultural. La propuesta también ha capacitado a profesionales en arqueología de la Ruta de la Seda, investigación científica y conservación del patrimonio a través de programas para universidades e instituciones de investigación uzbekas y favorece los intercambios académicos internacionales a favor de la protección del patrimonio de la Ruta de la Seda y la cooperación cultural, destacó Zhu Jiangsong, miembro del equipo arqueológico conjunto China-Uzbekistán de la Escuela de Patrimonio Cultural de la Universidad del Noroeste.
A través de estos contactos, los arqueólogos chinos no solo aportan tecnología, experiencia en investigación y capacitación, sino que también obtienen materiales de primera mano y nuevas miradas que ayudan a avanzar en el estudio de las civilizaciones antiguas y enriquecen la investigación arqueológica del país.














