EL color púrpura (zi, en chino) se obtiene de la mezcla del rojo con el azul.

Cerámica de camello barnizada con tres colores perteneciente a la dinastía Tang (618-917) y hallada en la ciudad de Xi’an, provincia de Shaanxi.
En la tradición china, el púrpura es considerado un color distinguido. Al Palacio Imperial de Beijing se le conoce también como Zi Jin Cheng (literalmente, La Ciudad Prohibida Púrpura), pues según la antigua astronomía china, la región celestial zi wei yuan (el recinto prohibido púrpura) simbolizaba la residencia del emperador. Además, el humo purpúreo recuerda el brillo de los tesoros o denota el aura de un buen presagio. Cuenta la leyenda que cuando Laozi transitaba por el Paso Hangu, el oficial que custodiaba el paso observó un humo purpúreo hacia el este y tuvo la sensación de que un santo estaba cerca, por lo que se apresuró en recibirlo a la entrada. Justamente, Laozi llegó montado en un buey. A pedido del oficial, Laozi permaneció un tiempo en el lugar y dejó un escrito de cinco mil caracteres, la famosa obra El libro clásico de la virtud del Tao (Tao Te Ching). Desde entonces, para referirse al buen agüero, la gente habla del “humo purpúreo que viene del este”.