
Por esta razón, tenemos que tomar en serio esta situación del segundo lugar de turistas no deseables en el mundo y reflexionarnos: Primero, aunque los chinos ya contamos con recursos económicos para viajar al extranjero, e incluso nos hemos convertido en los principales consumidores de los lujos, no alcanzamos el mismo nivel en término de conducta de buena educación. Segundo, después de la reforma y apertura al exterior, ¿Por qué hemos perdido las etiquetas orgullosas como “nación de protocolo”, ¿Qué éxitos hemos conseguido en la orientación de valores?, ¿Es tiempo de reiniciar la valoración y qué medidas hay que tomar para recuperar la virtud como “nación de protocolo”? Cuando lo realicemos y mejoremos, podemos echar duda sobre dicha lista: ¿Por qué no somos deseables?