
Durante los años 40 del siglo pasado, unos investigadores estadounidenses hicieron infectados de gonorrea y sífilis a cientos de presos o enfermos mentales guatemaltecos sin informarselo a los víctimas ni obtener permiso. Aunque los experimentos en Guatemala se producieron hace más de 60 años, Chávez pronosticó que la gente podría descubrir después de unas décadas alguna intriga similar como que los EE.UU. había envenenado a líderes de otras naciones utilizando el cáncer como arma política.
También sospechaba sobre el tiempo del diagnóstico de cáncer de unos presidentes: Rousseff, durante la campaña por la presidencia; y Chávez mismo, un año antes de la elección. Además, había acusado al gobierno estadounidense por intentar derribarlo a través de conspiraciones.
Son naturales las dudas de Chávez. De hecho, los asesinatos que efectuó CIA informados por la media de comunicación eran realmente asombrosos. Por ejemplo, para asesinar al líder del movimiento de liberación nacional de Congo, Patrice Lumumba, inyectó un veneno mortal en su cepillo de dientes, cada vez que lo utilizara, se incrementaba la toxicidad en el cuerpo, y después de unas semanas, muriría. Sin embargo, fue matado por unos mercenarios blancos antes de la aplicación del plan de CIA. Hay documentos descifrados que confirman el hecho de que CIA ha intentado asesinar a Castro, líder de la revolución cubana, agotando diferentes formas como emplear a miembros de la mafia intoxicar la comida de Castro, o inyectar micetoma en su traje de buceo. También planeaba poner bombas en los cigarros que tomaría, o inyectar veneno en su pluma. Fabián Escalate, el guardaespaldas de Castro estimaba que la agencia había lanzado 638 asesinatos contra Fidel Castro.