
Una nueva investigación llevada a cabo con cerca de 500 centenarios encontró que la respuesta para una vida larga parece estar en los genes. Los resultados mostraron que aquéllos que han logrado una vida excepcionalmente larga comían tan mal, hacían tan poco ejercicio, consumían tanto alcohol y tabaco y tenían tanto sobrepeso como aquéllos que se habían muerto hacía mucho tiempo.