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Corría por los gobis inmensos en el noroeste de China un tren a cuyo bordo viajaban las unidades de la parte china para participar en el ejercicio militar antiterror conjunto “Misión de Paz 2007” de las fuerzas armadas de los países de la Organización de Cooperación de Shanghai. Entre los combatientes de cabello corto y en trajes de camuflaje atraía la atención una mujer uniformada con la trenza en forma de cola de caballo.
Se llama Tang Junyan, la única militar mujer y enfermera de salud de 33 años que los acompañaba.
Tang asumía por primera vez una tarea tan larga y ardua desde su servicio en el Hospital General de la Zona Militar de Xinjiang hace 17 años y se preocupaba por la salud de los más de cien oficiales y soldados que viajaban con ella. Cada noche los visitaba de vagón en vagón y terminaba empapada de sudor, pero nunca se quejaba por la fatiga. Los hombres la trataban con cariño de “hermana”.
Su esposo, también militar, está cumpliendo la tarea en otro lugar, así que Tang había dejado a su hijo con una vecina. Por la noche quería oír la voz del hijo, pero no podía llamarlo por teléfono debido a la disciplina.
Aunque uniformada, Tang es dulce por su sexo y profesión. Dice que aborrece la guerra y no quiere ver sangre ni muerte.
Pero Tang no había imaginado que habría tantos inconvenientes en el tren con sus camaradas hombres. Encontraba difícil tomarse baño y tenía que dormir sin desvestirse porque no había una cama aparte para ella.
Sin embargo, siempre estaba sonriendo. Por la mañana temprano, a menudo se la veía aseándose con cuidado en el lavabo. Dijo a un reportero: “En comparación con una cosa tan importante como el ejercicio militar, mis dificultades y mi nostalgia por la familia no significan nada. No me arrepiento por unirme a él”.
(27/07/2007, spanish.china.org.cn)
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