De acuerdo con las leyendas chinas, en la primera luna llena del año, los antepasados chinos participaban en representaciones y diversiones y ofrecían sacrificios a la diosa de gusanos de seda; cuando caía la noche, la gente colocaba antorchas y candelas en sus patios y huertos para "iluminar gusanos de seda" y "expulsar los ratones", con el fin de lograr una buena cosecha. Según los datos históricos, se puede remontar a la época de la dinastía Han (hace dos mil años). En aquel tiempo se practicaba todas las noches el toque de queda en la capital excepto los días 14, 15 y 16 de enero, cuando se permitía a los habitantes salir por la noche.