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En la cultura tradicional china, el casarse y tener hijos es un camino que deben escoger los adultos. Sin embargo, en la China de hoy, la boda no es la única opción para muchos jóvenes chinos.
Wu Yulan, una mujer que vive en la ciudad de Chengdu, está preocupada por su hija de 27 años, ya que tras un noviazgo de tres años aún no se ha casado con su novio.
"El registro del matrimonio no tiene sentido, a menos que la pareja quiera tener hijos. Si los dos tienen un verdadero amor, no hace falta tener un certificado de sus relaciones", dijo Lin a su madre.
En una sociedad china en transición, las nuevas generaciones de chinos adoptan una actitud abierta, libre y tolerante hacia el matrimonio, fenómeno social que ha sido aceptado por el público general, según señaló Hu Guangwei, experto de la Academia de Ciencias Sociales de la provincia de Sichuan.
Tanto el amor como el dinero son esenciales para el matrimonio, opinan así Lin y muchas sus amigas y colegas. "Tenemos que afrontar la realidad, porque si no hay casa o coche, entre la pareja se producirían discusiones tarde o temprano aunque tengan un verdadero amor", afirmó Lin.
Por ello, cada vez más jóvenes bien pagados en las ciudades chinas prefieren no casarse para buscar un "matrimonio perfecto".
Mientras tanto, con el crecimiento de los divorcios en China, muchas parejas jóvenes optan ahora por recurrir a la certificación notarial de sus propiedades pre-maritales, una práctica emergente que los ancianos aún apenas aceptan.
La sociedad debe respetar esas opciones personales, con tal de que no causen daños al público, opinó Wang Jianjun, experto de la Universidad de Sichuan.
(08/05/2004, Xinhua)