A partir del 2 de abril, Brasil comenzará a tratar a los turistas españoles de la misma forma en que el Servicio de Inmigración de España trata a los brasileños que van a España, informó hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Además de pasaporte válido por un mínimo de seis meses, las autoridades migratorias brasileñas exigirán a los españoles pasaje de vuelta con fecha marcada, comprobación de reserva en hotel o alojamiento y dinero suficiente para mantenerse en el país sudamericano por el período declarado.
En caso que el turista español se aloje en casa de un pariente o amigo, deberá presentar una carta de quien lo invitó, informando cuántos días el visitante permanecerá en Brasil, con firma reconocida en Escribanía (notaría).
El monto mínimo que exigirá Brasil a los visitantes españoles para permanecer en el país será de 170 reales (cerca de 100 dólares) por día de estancia.
Las normas siguen prácticamente los mismos requisitos exigidos por el gobierno de Madrid para el ingreso de brasileños a territorio español.
Aunque las exigencias españolas son las mismas que las de los 26 países europeos que se adhirieron al espacio Schengen, que unifica los controles fronterizos externos, España es el país que los aplica con mayor rigor.
Por ese motivo, la política de reciprocidad determinada por el gobierno brasileño sólo se aplicará a los españoles.
En el primer semestre de 2011, un total de 1.005 brasileños fueron impedidos de entrar en España, una de las principales puertas de ingreso a Europa, mientras que en 2010, el Servicio de Inmigración español impidió la entrada de 1.695 brasileños. Fin