Los órganos de inteligencia de Israel, incluidos Inteligencia Militar, el Mossad, Shin Bet (Agencia de Seguridad de Israel) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, recomendaron la reanudación de las negociaciones de paz con los palestinos como un medio para evitar un mayor aislamiento internacional de Israel.
En semanas recientes, esas organizaciones aparentemente redactaron y distribuyeron informes en los que solicitan la reanudación del proceso de paz, el cual se suspendió en septiembre del año pasado, porque dijeron que esa acción "ayudará a reducir las crecientes tensiones y enojos" contra Israel, informó hoy el periódico Ha'aretz.
"Todos los documentos recomiendan progreso con los palestinos", dijo una fuente de defensa al periódico, aunque no se pudo confirmar si en efecto se han emitido tales documentos.
Cada una de las organizaciones de inteligencia de Israel tiene su propia división de investigación que periódicamente emite análisis sobre la postura geoestratégica de Israel y de las probables perspectivas del conflicto.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, aunque no es un órgano de inteligencia en sí, estableció su propio departamento de investigación como parte de las lecciones aprendidas de la guerra de 1973, cuando los estrategas militares de Israel, los políticos y el público fueron tomados desprevenidos. Una investigación posterior determinó que la inteligencia israelí falló en proporcionar las advertencias suficientes sobre los planes del enemigo para lanzar ataques simultáneos en tres frentes.
Sin embargo, evaluaciones de inteligencia presentadas a quienes toman las decisiones en el país a menudo tienen discrepancias. Por su parte, los críticos de las agencias de inteligencia han sostenido durante largo tiempo que las guerras por el predominio y el prestigio entre las agencias impiden el intercambio efectivo de información.
Los documentos más recientes, que recomiendan regresar a la mesa de negociación con los palestinos, coinciden con las declaraciones de algunos altos funcionarios israelíes que advierten del creciente aislamiento del país en el último año.
Además del estancado proceso de paz y del resurgimiento de violencia en su frontera sur, las relaciones de Israel con Turquía se desplomaron la semana pasada a su peor nivel histórico luego de que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan ordenara la expulsión del embajador israelí y la degradación de las relaciones diplomáticas bilaterales, así como la suspensión de proyectos bilaterales en la industria de defensa.
La acción ocurrió después de que Israel se negara a ofrecer una disculpa por un ataque que lanzó el año pasado contra una flotilla de ayuda que se dirgía por mar hacia Gaza y que provocó la muerte de nueve turcos.
El viernes, cientos de manifestantes egipcios protestaron y atacaron la embajada de Israel en El Cairo, lo que hizo que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordenara la evacuación de su embajador y del resto del personal diplomático y sus familias.
En un hecho relacionado, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, dijo a la Unión Europea que no acudirá al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 20 de septiembre para obtener el estatus de miembro de pleno derecho en la organización, dijeron altos diplomáticos europeos en declaraciones al Ha'aretz.
Asumiendo que Estados Unidos utilizara su derecho de veto en el Consejo de Seguridad, Abbas propablemente preferirá acudir a la Asamblea General de la ONU, donde espera recibir un voto de amplia mayoría en favor del estado palestino. Fin