
(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Aunque sin encontrar de momento la repercusión deseada en la confianza de los mercados, el proyecto de ley para incrementar el techo de endeudamiento de Estados Unidos pasó la víspera su última prueba, al recibir un amplio respaldo del Senado y la firma del presidente, Barack Obama, con lo que se pone fin a meses de incertidumbre y debate y, sobre todo, al riesgo de declarar un impago.
La medida recibió el respaldo de 74 senadores, mientras los 26 restantes votaron en contra, un resultado previsto al que siguió la rúbrica inmediata del mandatario, para evitar que expirara el plazo en el que la Administración estadounidense tendría que anunciar una suspensión de pagos.
“El Congreso acaba de aprobar un plan que garantiza la reducción del déficit y una crisis que hubiera devastado nuestra economía. Es un primer paso importante”, señaló Obama en una breve declaración emitida desde la Casa Blanca.
Este no era, según el presidente, el acuerdo que deseaba y añadió que “el crecimiento económico no se alcanza solo con recortes” y que tampoco renunciará a reformar un sistema que “sigue garantizando que multimillonarios paguen menos impuestos que profesores o enfermeras”.
Fue precisamente el tema de los impuestos a los más ricos, beneficiados con grandes ventajas fiscales durante el mandato de George W. Bush, una de las concesiones que tuvo que hacer Obama a los republicanos para lograr sacar adelante el incremento del techo de deuda.
Sin embargo, la demora para elevar de 14,3 billones de dólares a 16,4 billones de dólares su capacidad de endeudamiento terminó por pasar factura a Estados Unidos, reflejada sobre todo en las pérdidas sufridas en los dos últimos días en Wall Street y en la rebaja de la calificación de su deuda de AAA positiva a AAA negativa hecha por Moody’s a través de un comunicado.
Para la agencia, los términos del acuerdo alcanzado entre demócratas y republicanos en el Capitolio “eliminan virtualmente” los riesgos en EE.UU. de un posible incumplimiento de sus obligaciones crediticias y son un “primer paso para lograr la consolidación fiscal a largo plazo que hace falta para poder mantener la calificación de la deuda” a largo plazo.

Pero la nota, advierte el documento, podría bajar si en los próximos doce meses empeora la disciplina fiscal, no se adoptan nuevas medidas de consolidación fiscal en 2013, la coyuntura económica de la primera potencia mundial se deteriora “significativamente” o los gastos de financiación del Gobierno sobrepasan lo previsto.
Otra de las agencias de calificación estadounidense, Fitch, consideró que con la aprobación del proyecto de ley en el Senado, el riesgo de un incumplimiento de sus obligaciones soberanas se mantiene “extremadamente bajo”; mientras falta por escuchar la opinión de Standard & Poor’s, que el 21 de julio estimó en un 50 por ciento las posibilidades de rebaja de la nota en los siguientes 90 días.
Quien sí se mostró más severa con Estados Unidos fue la agencia de calificación china Dagong, que pese a la aprobación de la medida, bajó de A+ a A con perspectiva negativa la nota estadounidense.
Esta es la segunda oportunidad en menos de un mes en que Dagong muestra su desconfianza hacia la mayor economía del mundo, pues el 14 de julio pasado había dejado en perspectiva negativa la deuda norteamericana.