Descartado el pepino, los científicos no tienen ninguna pista. Cuando ya han pasado cuatro semanas desde que se diagnosticaron los primeros casos, ni siquiera se puede estar seguro de que el brote estallara a partir de una verdura. La crisis está muy lejos de solucionarse.
Los recuentos oficiales hablan de alrededor de 2.000 enfermos en Alemania, de los que 470 han desarrollado fallo renal. Además, hay casos en España (uno), Reino Unido (cinco), Dinamarca (siete), Suecia (15), e incluso dos sospechosos en Estados Unidos, aunque hasta ahora, según el recuento del Centro Europeo del Control de Enfermedades (ECDC), se trata siempre de personas que han estado recientemente en el norte de Alemania, salvo un par de casos de individuos que han estado en contacto con alguien recién llegado de Alemania.
En España, donde la acusación inicial de Hamburgo, además de pérdidas económicas considerables ha causado una gran indignación, el director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Roberto Sabrido, explicó que los análisis realizados en el país han confirmado la limpieza de las verduras que ese resultado no cambia aunque ahora entre en juego una bacteria nueva.
“No es que no hubiera un tipo determinado de E. coli; es que no hizo falta ni serotiparlo [ver la variante], porque no había bacteria de ninguna clase”.
Después de analizar 70 pepinos cultivados en Almería y Málaga, a los que las autoridades sanitarias de Hamburgo identificaron en un principio como el origen del brote, el laboratorio de referencia de la E.coli de Lugo “tampoco detectó la presencia de bacteria en agua y suelos analizados”.
La ministra de Sanidad española, Leire Pajín, insistió la víspera en la calidad y limpieza de los productos españoles y, sin concretar cómo, en la petición de compensaciones a Alemania por el daño causado al sector hortofrutícola.
Esta promesa se concretó por la tarde, después de una conversación telefónica entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la canciller alemana, Angela Merkel.
El mandatario español insistió en las consecuencias negativas y en el grave perjuicio económico que esta crisis ha causado a los exportadores de frutas y hortalizas de su país, a lo que Merkel respondió que Alemania considerará “fórmulas en el marco europeo” para indemnizar a los agricultores afectados, informó La Moncloa.
Por su parte, la Comisión Europea, a la que se ha criticado también por su pasividad, se movilizó en el momento de tener noticia de que Rusia vetaba todas las importaciones de hortalizas de la UE y envió una protesta formal a Moscú haciendo notar que el brote de E. coli en Hamburgo no tiene nada que ver con los pepinos procedentes de España y demandó a Moscú el levantamiento inmediato del veto comercial.