Ampliación y consolidación de los intercambios
Las relaciones sino-latinoamericanas se desarrollan tanto a nivel político como en diversos campos, progresando en su consolidación con la creación de múltiples proyectos.
Todos los países de América Latina y el Caribe, 33 en total, participaron en la Expo de Shanghai, con pabellones donde mostraron la diversidad y la riqueza de sus culturas.
Por otro lado, los intercambios a nivel de los gobiernos locales continuaron aumentando. Las delegaciones de las provincias chinas de Henan, Hainan, Shaanxi, Shandong y otras, visitaron Ecuador, México, Brasil, Cuba y otros países latinoamericanos. A su vez, representantes de Colombia, Costa Rica, Honduras, El Salvador y otros asistieron a la Conferencia Internacional de las Ciudades de la Amistad de 2010, celebrada en Shanghai.
El 21 de octubre se inauguró la IV Cumbre Empresarial China-América Latina, en Chengdu, con la participación de más de 400 empresarios latinoamericanos y 600 chinos.
Entre el 8 y 9 de noviembre, tuvo lugar el I Foro de Intercambios entre Think-Tanks de China-América Latina y el Caribe, auspiciado por el Instituto de Asuntos Exteriores del Pueblo Chino, en Beijing, en el cual, 23 grupos de expertos y diplomáticos, representantes de 15 países latinoamericanos y caribeños, junto a organismos académicos de China, debatieron sobre el desarrollo y los desafíos en las relaciones entre China y Latinoamérica.
Además, el 28 de marzo, Aeroméxico reinició el vuelo directo entre la Ciudad de México y Shanghai, que había sido suspendido durante un año tras el estallido de la gripe H1N1.
Problemas y desafíos
Obviamente, también siguen existiendo problemas y desafíos en las relaciones bilaterales. A continuación enumeramos los más importantes:
En primer lugar, los desequilibrios y fricciones comerciales. A pesar de que China sigue manteniendo una balanza comercial negativa con América Latina y de que ha habido cambios importantes en la estructura comercial, las disputas comerciales no han disminuido. Países como Argentina, México, Brasil y Perú siguen aplicando tarifas anti-dumping para los zapatos fabricados en China, pero cabe destacar, sobre todo, que las organizaciones sectoriales latinoamericanas están uniéndose para hacer frente a China. En octubre de 2010 las zapateras de México, Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador, Paraguay y España formaron una alianza en la VIII Cumbre Internacional de la Zapatería, en Guanajuato, México, para actuar contra las empresas chinas; a su vez, el ILAFA (Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero) emitió un informe en el mismo mes destacando que los productos baratos de acero e hierro importados desde China suponen una grave amenaza para su sector y espera que los Gobiernos adopten medidas para garantizar una competencia “justa”.
En segundo lugar, hay que referirse a la seguridad en el entorno de las inversiones. En América Latina abundan los recursos naturales, mientras que sus Gobiernos se plantean proyectos de infraestructura, lo cual brinda a China una gran oportunidad para invertir. Al mismo tiempo, las considerables reservas chinas de divisas y la presión al alza del yuan, van a seguir impulsando las inversiones de China en Latinoamérica. Pero, a medida que éstas crecen, hay que incluir la seguridad de las inversiones en la agenda negociadora, ya que la estabilidad social, los ajustes en las políticas sobre inversiones, los riesgos y el control de la inversión, devienen en problemas importantes.
Finalmente, los vaivenes de la economía global probablemente ejercerán una influencia negativa en las relaciones sino-latinoamericanas. Debido a la gran dependencia de las relaciones comerciales de uno o muy pocos productos, como el cobre de Chile, la soya de Brasil y Argentina, o el hierro de Brasil, los vínculos comerciales son débiles y vulnerables a los cambios del entorno internacional. Aunque la economía mundial se está recuperando, las bases de esta recuperación no son todavía firmes. En especial, destaca el caso de la economía estadounidense, cuya recuperación es débil, por lo que su proteccionismo va en aumento y su Gobierno aplica políticas que resultan en una depreciación del dólar. Todo esto puede afectar negativamente al crecimiento económico en el mundo. Las economías de China y Latinoamérica se enfrentan a presiones inflacionarias y de apreciación de sus monedas, pero el efecto de la depreciación del dólar en los precios de las materias primas y las políticas de ajuste que, como respuesta, se puedan poner en marcha, son factores indefinidos que crean incertidumbre en cuanto al desarrollo económico y comercial bilateral entre ambas regiones.