La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró hoy a la lengua zápara de Ecuador como Patrimonio Oral de la Humanidad.
La ministra coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, dijo que la influencia de otras naciones y culturas ocasionó que esa lengua vaya desapareciendo poco a poco, hasta llegar al punto de contar solamente con unos siete hablantes.
Por esta razón, la Unesco, el gobierno de Ecuador y la comunidad zápara planificaron una serie de medidas para conservar y ampliar la lengua zápara, que según el nativo Bartolo Ushigua, en su idioma no se escribe con z ni con tilde, dado que esa letra y ese signo ortográfico no existen en su comunidad.
Las manifestaciones culturales y tradiciones orales del pueblo záparo, que vive en la selva amazónica ecuatoriana y peruana, fueron incluidas en mayo de 2001 por la Unesco en la lista inaugural de Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
La candidatura de los zápara, presentada por Ecuador y Perú, es una de las cuatro de Latinoamérica que fueron proclamadas parte de ese nuevo patrimonio en una ceremonia presidida por el director general de la Unesco.
Espinosa precisó que esta lengua se imparte como una asignatura escolar y aseguró que el gobierno ejecuta otras medidas tendientes a difundir en los más jóvenes la tradición oral intangible que se ha ido perdiendo.
Bartolo Ushigua, presidente de esa nacionalidad indígena, elogió los esfuerzos que su etnia, ubicada en la provincia de Pastaza (sureste) en la Amazonía ecuatoriana, y del gobierno para preservar el uso de esa lengua que actualmente solo lo hablan mas o menos, siete ancianos.
Los záparos son una etnia constituida por muy pocas personas, pues muchos de sus miembros prefirieron morir a ser explotados por las industrias caucheras y petroleras que rodean su territorio.
Subsisten mediante alianzas matrimoniales con otros pueblos de la Amazonía que se encuentran en las riberas de los ríos Conambo y Curaray.
Son muy conocidos por su vestimenta típica hecha de llanchama, que es la corteza de un árbol que mediante golpes se vuelve igual a la tela.
El jaguar y la anaconda representan el poder y el agua, pintan sus rostros con estos símbolos.
El dirigente indígena Bártolo Ushigua detalló los simbolismos y la percepción que su pueblo tiene de los elementos de la naturaleza y la necesidad de prolongar la vida de una oralidad que se halla en peligro de extinción.
Indicó que la tradición oral ha debido también trasladarse a la escritura y que su conservación posibilita un trabajo conjunto entre los comuneros y las entidades del gobierno ecuatoriano.
En la actualidad existen 225 miembros de la comunidad zápara, de los cuales una veintena habla o comprende el idioma.
El profundo conocimiento que tiene este pueblo de la selva amazónica, una de las regiones con la biodiversidad más rica del planeta, se expresa en su lengua, sus ritos, su mitología y su arte, así como en su medicina tradicional.
En los últimos cuatro siglos, han luchado para preservar sus conocimientos ancestrales y su forma de vivir en la selva, frente a la conquista, la conversión forzada al cristianismo, las enfermedades, las guerras, así como la deforestación. Fin