Los planes de que Telefónica de España se expanda en Brasil están frenados por su socia Portugal Telecom (PT), que ha rechazado su oferta para controlar la brasileña Vivo de telefonía móvil.
Una semana después de vender el 8 por ciento de su participación en la compañía lusa a varios fondos de inversión para conseguir el respaldo de los accionistas, la multinacional española todavía no tiene asegurado el éxito sobre la mayor operadora de telefonía móvil brasileña.
Telefónica, la primera compañía de telecomunicaciones de España, ofreció desde el pasado 2 de junio 6.500 millones de euros (8.050 millones de dólares) para alcanzar el 100 por ciento de Brasilcel, la empresa que controla a medias con Portugal Telecom el 60 por ciento de Vivo.
El desenlace de esta batalla ibérica se conocerá el miércoles 30 de junio, cuando se celebre la junta general de accionistas de Portugal Telecom, justo un día después de que las selecciones de España y Portugal se enfrenten en la etapa de octavos de final del Mundial de Sudáfrica.
JUNTA DECISIVA EN LISBOA
Portugal Telecom ha decidido someter a votación la propuesta de Telefónica en su asamblea general del próximo miércoles en Lisboa.
Por su parte, Telefónica espera un resultado apretado; su victoria dependerá de lo que decidan los accionistas minoritarios y de la lealtad de los inversores a los que ha vendido su 8 por ciento en PT, ante el temor de que sean privados del voto por un conflicto de intereses.
El 36 por ciento de PT está en manos de inversores portugueses. Los principales accionistas, después de que Telefónica redujese su participación del 10 al 2,02 por ciento, son el banco portugués Espírito Santo (con 7,99 por ciento), el fondo estadounidense Brandes Investment Partners (con 7,89), el banco público Caixa Geral de Depósitos (con 7,30) y el conglomerado portugués Ongoing (con 6,74).
Se desconocen aún los compradores de la participación de Telefónica, aunque la operadora española informó al supervisor del mercado portugués que UBS, TPG-Axon Capital y Société Générale (SG) han realizado compras por un 8,03 por ciento del capital.
El precio de la transacción no ha sido develado, aunque el valor de mercado asciende a unos 630 millones de euros (unos 780 millones de dólares).
Puede que no todas estas acciones procedan de Telefónica, aunque al menos en el caso de TPG-Axon parece bastante probable.
Por su parte, UBS es el banco asesor de Telefónica en su oferta sobre Vivo, así es que la española puede contar con esos votos, pese a que la entidad ha negado haber actuado como aliada de Telefónica.
En caso de confirmarse su participación, Telefónica también podrá contar con el voto de la italiana Mediobanca, su asociada en Telecom Italia.
ESTRATEGIA DE TELEFONICA
Las maniobras de Telefónica han despertado sospechas entre los reguladores en Portugal.
El pasado miércoles, la Comisión de la Bolsa lusa (CMVM) exigió más detalles sobre la operación a la española. Según medios portugueses, la CMVM está investigando la transacción para ver si las acciones fueron realmente vendidas o no.
Antonio Menezes Cordeiro, presidente de la junta de accionistas de Portugal Telecom, será ahora el árbitro llamado a decidir si el 8 por ciento del capital de PT, vendido por Telefónica para asegurarse el voto favorable a su oferta por Vivo, tendrá derecho a manifestarse.
El presidente ejecutivo de PT, Zenial Bava, ironizó sobre un posible “fuera de juego en la venta de las acciones" y acusó de "traición" a Telefónica. Bava cuestionó que la desinversión de Telefónica haya sido real.
La operación, según Bava, “no se caracteriza como una venta efectiva”, y añadió que “es otro esquema financiero de Telefónica mediante equity swaps.”
Los equity swaps son un instrumento financiero por el que se ceden los derechos de una acción a un segundo, de forma que la titularidad la mantiene el primero, a la vez que recibe cierta compensación.
Bava insinuó que la venta de Telefónica equivale a un aparcamiento, una especie de préstamo para lograr que esas acciones voten en la junta y eludir el posible veto a Telefónica por conflicto de interés, para después recuperar su participación.
CUESTION DE ESTADO
Las tensiones entre Telefónica y PT también se han convertido en materia de estado. El primer ministro portugués, José Sócrates, dejó claro el viernes, 25 de junio, que el banco estatal portugués, Caixa Geral de Depósitos, que controla un 7,3 por ciento de PT, votará en contra de Telefónica.
Según Sócrates, es de "interés estratégico para el país" tener una empresa de telecomunicaciones "que permita desarrollar ingeniería, proyecto industrial, innovación y que permita concentrar inversiones en el área de investigación y desarrollo".
Sócrates no se pronunció sobre el posible uso de la acción de oro que tiene el estado portugués en PT, cuya participación en la multinacional lusa es del 9 por ciento.
La compañía que preside César Alierta no tardó en responder a las acusaciones de PT: "Telefónica no tiene ninguna opción de recompra de acciones de PT. Por eso, en caso de tener que cumplir con la opción de compra de PT, Telefónica tendría que recomprar estas acciones en el mercado", afirmó un portavoz de la española.
POTENCIAL DE BRASIL
Telefónica, que mejoró su oferta por Brasilcel de 5.700 a 6.500 millones de euros, pretende fusionar Vivo con Telecomunicacoes de Sao Paulo (Telesp), su división de telefonía fija en Brasil. Fundó su joint venture en el país latinoamericano con Portugal Telecom en 2001.
Telefónica planea incrementar su presencia en América Latina y acaparar el mercado de la telefonía móvil en Brasil, donde Vivo cuenta con el 30 por ciento de los 179 millones de abonados.
El país sudamericano ha sido el principal destino de las inversiones de la firma española y supone un valor estratégico de crecimiento ante la saturación de su mercado doméstico.
En la última década, Brasil se ha llevado más de la tercera parte de los 90.000 millones de euros (unos 111.000 millones de dólares) que se han invertido en el subcontinente sudamericano.
El número de accesos gestionados por Telefónica en Brasil aumentó un 12,8 por ciento, hasta un total de 69,2 millones de líneas (Telesp y Vivo). Sólo en 2010, la compañía invertirá en Brasil unos 1.550 millones de euros (1.920 millones de dólares) tanto en telefonía fija como móvil.
La cotización de Telefónica en bolsa no ha sido ajena a las disputas con PT. Sus acciones cerraron el viernes 25 de junio en 15,71 euros, tras ceder un 0,57 por ciento y encadenar cuatro sesiones de pérdidas. Fin