Con una sucesión de actividades a lo largo de la semana, Perú celebró el domingo el Día Nacional de la Papa o Patata (Solanum tuberosum), uno de los cuatro alimentos de mayor demanda mundial, junto con el arroz, el trigo y el maíz.
La planta, originaria de las regiones altiplánicas, comenzó a ser cultivada hace más de 4.000 años por pueblos preincaicos y desde entonces se constituyó en un alimento indispensable en la mesa; los conquistadores españoles la llevaron a España en el siglo XVI y salvó de la hambruna al continente europeo entre 1770 y 1772, aunque en un principio fue discriminada.
En los Andes en Sudamérica, y esencialmente en Perú, existen más de 4.000 especies, incluyendo unas 180 variedades silvestres. Sin embargo, el Centro Internacional de la Papa (CIP), con sede en la capital peruana, aun no ha determinado el número exacto de variedades, pues son desconocidas y varias de ellas se producen en forma muy limitada en tierras recónditas.
Lo que hoy se conoce como "papa o patata" contiene apenas un fragmento de la diversidad genética de las siete especies reconocidas y las 5.000 variedades que se siguen cultivando en los Andes.
Los tubérculos de papa tiene diversos usos y formas de consumo; en la alimentación humana el producto se consume fresco o procesado (verbigracia, hojuelas, puré, almidón); en la alimentación animal se consume fresca, cruda o precocida, deshidratada, o en subproductos industriales como el bagazo proveniente de la obtención de almidón.
El valor nutricional de la papa es alto como fuente de vitaminas, proveyendo cerca del 40 por ciento de la dosis diaria recomendada para la vitamina C, además de tener vitaminas del complejo B; es rica en minerales (potasio), fuente de fenoles; libre de grasas y casi de azúcares solubles: posee una baja densidad energética (150 gramos proporciona un máximo del ocho por ciento de calorías); rápidamente digerible; y es fuente de proteínas de alta calidad, pese a ser deficiente en metionina, aminoácido esencial.
La mayor parte de la materia seca del tubérculo se encuentra en forma de almidón, azúcares y otros polisacáridos; la fibra alimentaria representa 1-2 por ciento del total de la papa y se encuentra perfectamente en la piel; la concentración de azúcares simples es baja (0,1% - 0,7%) siendo los más importantes la glucosa, la fructosa y la sacarosa.
La papa o patata, de la familia de las solanáceas, tiene también un alto valor medicinal, por ejemplo, en las afecciones como los cálculos renales. Además tiene 24 vitaminas, minerales, oligoelementos y magnesio, bueno para el corazón y el sistema nervioso, y el potasio ayuda a la desintoxicación.
Los labriegos en las comunidades andinas siguen midiendo la tierra en "topos", una superficie necesaria para que una familia cultive las papas que necesita, y los topos son más extensos a mayor altura, donde necesitan dejarse en barbecho por más tiempo.
Ellos clasifican las papas no sólo por su especie y variedad, sino también por el nicho ecológico donde se producen mejor, y no es raro encontrar cuatro o cinco especies cultivadas en una misma parcela.
El cultivo de los tubérculos sigue siendo la actividad más importante de la temporada agrícola cerca del lago Titicaca, donde la papa es denominada "Mamá Jatha", o madre del crecimiento; la papa sigue siendo la semilla de la sociedad andina.
La papa tiene un alto valor nutricional, es fácil de preparar, muy versátil para elaborar una cantidad infinita de platos y es deliciosa al paladar. Sin embargo, a pesar de estas características, se busca rescatar su presencia en la mesa de los peruanos, ya que su consumo per cápita se ha estabilizado, no supera los 100 kilos per cápita y se quiere promover su mayor consumo.
Por medio del Día Nacional de la Papa se busca promover y crear conciencia sobre el valor y la importancia que tiene este producto andino para el Perú y la humanidad. Fin