Varias instituciones brasileñas lideradas por el Instituto de Aeronáutica y Espacio (IAE) desarrollan un motor para cohetes a base de etanol, como alternativa a los combustibles más corrosivos, peligrosos y tóxicos.
La intención del proyecto es poder lanzar cohetes con un combustible líquido más seguro que el derivado de hidrazina, utilizado por Brasil en sus proyectos espaciales y cuya tecnología ya domina, informó hoy la Fundación de Apoyo a la Investigación en el Estado de Sao Paulo (Fapesp).
Según la Fapesp, que financia la iniciativa, en el proyecto para desarrollar un combustible espacial verde también trabajan ingenieros del Instituto Tecnológico de Aeronáutica y del Instituto de Aviación de Moscú.
"Los combustibles líquidos usados actualmente en Brasil están limitados a la aplicación en el control de altitud de satélites y a la inyección orbital", explicó el ingeniero José Miraglia, investigador de la Facultad de Tecnologías de la Información y que coordina el proyecto.
"Estos combustibles tienen como base hidrazina y tetróxido de nitrógeno,dos sustancias importadas, caras y tóxicas", agregó.
En una primera fase del proyecto, los investigadores, en asociación con la empresa Guatifer, probaron motores y cohetes de propulsión líquida con impulso de 10 newtons para evaluar combustibles líquidos premezclados a base de peróxido de hidrógeno combinado con etanol o queroseno.
"Estas pruebas mostraron que el proyecto es viable técnicamente. Los propulsores movidos con la mezcla de los dos productos, ambos producidos a larga escala y bajo costo en Brasil, presentaron el mejor rendimiento", aseguró Miraglia.
El ingeniero indicó que la mezcla probada frente a los combustibles convencionales es que es muy versátil, tiene una densidad mayor - por lo que exige tanques de menor volumen - y es compatible con materiales como aluminio y acero inoxidable.
Miraglia adelantó que en la segunda fase del proyecto el grupo pretende construir dos motores para cohetes de mayor porte, de entre 100 y 1.000 newtons.
"Nuestra intención es construir el motor para un cohete suborbital de sondeo que alcance los 100 kilómetros de altura y sirva para demostrar la tecnología", dijo.
Otro objetivo es producir motores para cohetes de sondeo de bajo costo, como los desarrollados por universidades y utilizados en estudios sobre microgravedad y pesquisas atmosféricas.
El grupo ya construyó un motor de 250 newtons que será usado en pruebas. Fin