
Demandantes estadounidenses acusaron ayer lunes al médico personal de Michael Jackson de homicidio involuntario en relación con la muerte de la estrella del pop.
El Dr. Conrad Murray, de 56 años, fue acusado de haber administrado a Jackson una sobredosis de un sedante de prescripción que ocasionó su muerte el 25 de junio.
Miembros de la familia Jackson asistieron a la audiencia de Murray ayer por la tarde, según el canal local de televisión TV NBC4.

Durante la audiencia, el médico se declaró no culpable del delito, que podía llevarle a cuatro años de prisión. El tribunal fijó una fianza de 75.000 dólare para el médico.
Desde el verano pasado las autoridades habían estado analizando si debían acusarlo de homicidio involuntario.
Murray trabajaba como médico personal de Jackson mientras el cantante se preparaba en Los Angeles para una serie de conciertos en Londres antes de su muerte.
La oficina del forense del distrito de Los Angeles atribuyó la muerte de Jackson a una "intoxicación aguda por propofol" debida a una sobredosis administrada por Murray.
El poderoso sedante normalmente es administrado por un anestesiológo en instalaciones hospitalarias.
Sin embargo, Murray ha insistido en que él no le administró a Jackson nada que pudiera haber causado la muerte del cantante.