
Los mandatarios que participan en la XIX Cumbre Iberoamericana que se celebra en Estoril (Portugal) acordaron dejar a un lado sus diferencias en torno a las elecciones de Honduras del pasado domingo e impulsar una "plataforma de diálogo", con respaldo de la comunidad internacional, para que se llegue a un "gran acuerdo nacional" entre el presidente depuesto, Manuel Zelaya, y el ganador de los comicios, Porfirio Lobo, para restaurar la normalidad democrática en ese país.
La canciller hondureña y representante de Zelaya en la reunión, Patricia Rodas, consideró que el proceso electoral era "espurio", pero no exigió su repetición y admitió que Lobo es "un actor político real", por lo que Zelaya está dispuesto a negociar con él. "Se trata de una nueva oportunidad para una salida pacífica y dialogada", aseguró.
El ministro de exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, había declarado este lunes que su país "no reconoce las elecciones, pero tampoco las ignora", cambiando su posición y abriendo una vía entre, por un lado, los países que niegan la validez de las elecciones encabezados por Brasil y Venezuela, que consideran los comicios como fruto de un golpe de estado, y aquéllos otros, como Colombia, Perú, Costa Rica y Panamá, que siguiendo la línea de Estados Unidos, habían anunciado que reconocerían los resultados de las elecciones y al presidente electo, Porfirio Lobo.
Según ha trascendido, el borrador de acuerdo iberoamericano, que ha estado a cargo de la presidencia portuguesa de la cumbre en consulta con los presidentes, reitera la condena del golpe de Estado en Honduras y plantea la necesidad "insoslayable" de que Zelaya sea repuesto en su cargo, al tiempo que exige el cese de las violaciones de los Derechos Humanos y del hostigamiento a la embajada brasileña, donde está refugiado el presidente depuesto desde el 22 de septiembre.
El lunes, la presidenta argentina, Cristina Fernández, había calificado las elecciones hondureñas de "parodia y simulacro democrático"; por el contrario, su homólogo colombiano Álvaro Uribe, a través de un comunicado, destacó la "alta participación" y calificó el proceso electoral como "sin fraude e inobjetable".
Por su parte, el presidente costarricense, Óscar Arias, que encabezó las frustradas gestiones para restituir a Zelaya en su cargo, pidió que se reconozcan las elecciones para que Honduras "no se convierta en la Myanmar de Centroamérica y no siga sufriendo el pueblo hondureño.
El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha rechazado la petición del mandatario estadounidense, Barack Obama, para que reconociera la legitimidad de las elecciones, no ha hecho aún declaraciones públicas durante su estancia en Portugal. Sin embargo, se mostró partidario de "ganar un poco de tiempo" para observar la actitud del presidente electo hondureño.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, informó que el próximo 4 de diciembre se reúne la Comisión Permanente de ese organismo para analizar la nueva situación en Honduras y, dos días antes, el Congreso hondureño deberá votar si aprueba o no la restitución de Zelaya.
Insulza recalcó que "las acciones de Lobo serán fundamentales para que la comunidad internacional valide al nuevo Gobierno".