La misión de las tropas de la alianza en Afganistán es difícil y la situación no mejorará en uno o dos años, advirtió hoy Arif Lalani, embajador de Canadá.
Cuando el compromiso militar de Canadá en Afganistán concluya en 2011, no pueden esperarse milagros sobre la situación afgana, declaró durante una entrevista con Canadian Television.
"En 2011 creo que los canadienses no deben esperar que todo en Kandahar se resolverá", dijo.
"Creo que se verá mucho como se ve ahora, pero la diferencia clave será que las instituciones afganas, el ejército y la policía afganos en realidad estarán a cargo y al frente en el fortalecimiento a partir de lo que les hemos ayudado a construir juntos durante los años pasados".
Canadá ha pagado un alto precio y el año próximo va a ser uno difícil, dijo, pero insistió en que las fuerzas canadienses avanzan en la dirección correcta, dijo.
"Tenemos que continuar haciendo lo que hemos estado haciendo, que es fortalecer a las fuerzas de seguridad nacionales afganas, ofrecer asistencia humanitaria básica y trabajar en seguridad fronteriza", dijo Lalani.
Una información reciente en "The New York Times" sugiere que la seguridad se ha deteriorado en la ciudad de Kandahar desde una espectacular evasión de 900 presos ocurrida en junio.
Los 2.500 soldados canadienses tienen planeado retirarse en 2011 después de que el despliegue original se hubiera ampliado en dos años. El creciente número de víctimas ha provocado protestas del público y de partidos opositores canadienses, quienes exigen una retirada anticipada. Un total de 93 soldados canadienses ha muerto en Afganistán desde que Ottawa desplegó por primera vez tropas en Afganistán en 2002. Fin