Notificaciones sobre novecientos nueve productos diferentes de origen chino fueron enviadas por el Sistema de Alerta Rápida de la Unión Europea para productos no alimenticios de carácter peligroso (Rapex) en 2008. Esta cifra suma un total del cincuenta y dos por ciento del total, de acuerdo con medios de comunicación cercanos a la Comisión Europea.
El aumento del número de productos de origen chino que han sido notificados debe verse en el contexto del incremento del volumen de importaciones de la Unión Europea desde China, de una mayor atención en la aplicación de la normativa referente a la entrada de productos chinos y a una cooperación más efectiva entre la Unión Europea y China.
Debido a que la atención que se presta a productos de origen chino es mayor que nunca, se están tomando muchas más medidas de carácter preventivo y restrictivo a nivel nacional, y los productos detectados son luego notificados a la Comisión Europea a través del Rapex. Además, las autoridades chinas también han impuesto medidas restrictivas a los productores chinos de acuerdo con la información que Rapex ha facilitado bajo la aplicación "RAPEX-CHINA", que se estableció en septiembre de 2006. La Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena de China (AQSIQ, en sus siglas en inglés), que es la autoridad responsable de vigilar el mercado de los productos de consumo, está recibiendo regularmente de la Comisión Europea los datos del Rapex referentes a productos peligrosos que han sido retirados del mercado europeo. Esta medida permite a China adoptar las medidas necesarias para impedir que se suministren más productos iguales o de similares características a la Unión Europea. Los resultados de estas medidas son comunicados a la Comisión trimestralmente.
Desde el establecimiento de la aplicación, el AQSIQ ha investigado un total de 669 de sus notificaciones. En 352 casos, es decir, el cincuenta y tres por ciento del total de las notificaciones, estas investigaciones han resultado en la aplicación de medidas preventivas o restrictivas, bien por parte de las autoridades, bien por parte de los propios fabricantes y exportadores chinos, como por ejemplo la prohibición total o suspensión de la exportación o el refuerzo de la supervisión de los fabricantes. El cuarenta y siete por ciento de los casos restantes, que suman la cifra de 317, no se tomó ninguna medida, mayormente debido a la insuficiencia de la información proporcionada por el lado europeo sobre la compañía china.
Según Meglena Kuneva, la comisionada para el Consumo “los datos ofrecidos por Rapex son una prueba de que nuestra decisión de intensificar la cooperación con China era correcta, ya que la información que recolectamos en Europa está teniendo un impacto directo en la seguridad de los productos que se hacen en China”.
El informe revela, asimismo, que el número de productos considerados peligrosos retirados del mercado europeo ha aumentado en un dieciséis por ciento en 2008, en que la cifra total de notificaciones ha llegado a las 1.866, es decir, 261 más que las 1.605 registradas en 2007. Los productos más notificados han resultado ser los juguetes (498 notificaciones), los electrodomésticos (169 notificaciones) y los vehículos motorizados (160 notificaciones), que juntos suponen el cincuenta y tres por ciento del total de las notificaciones sobre productos que representaban un peligro serio para la salud en 2008.
Kuneva también explicó que el informe muestra que los consumidores europeos están mejor protegidos que nunca de productos que pudieran resultar peligrosos, y que tanto las autoridades nacionales como los fabricantes y exportadores están asumiendo responsabilidades de forma más seria, por lo que la capacidad de vigilancia está mejorando año tras año con resultados reales.
Estos resultados indican que todos los países de la Unión Europea están participando en este proyecto detectando los productos peligrosos y notificándolos luego al Rapex, y también asegurando la consecución de medidas adecuadas de acuerdo con la información de que disponen.
Rapex es un sistema de alerta rápida de la Comunidad Europea para productos no alimenticios que puedan ser considerados peligrosos. Es una forma de asegurar que este tipo de productos serán retirados del mercado europeo, y permite que las notificaciones de los consumidores circulen rápidamente entre los diferentes Estados Miembros, con el objetivo de prevenir y restringir la venta de dichos productos en el mercado. En la actualidad, treinta países participan en este sistema, entre los cuales se cuentan Islandia, Noruega y el Principado de Liechtenstein, además de todos los países pertenecientes a la Unión Europea.