La caída del precio del crudo en la Bolsa de Nueva York (NYME) es una buena noticia para el desarrollo económico de China y sus industrias, según analistas del mercado.
El precio del crudo bajó más de 5 dólares el martes en la citada bolsa después de que los productores confirmaran que el huracán Gustav provocó menos daños de lo estimado en las instalaciones energéticas del Golfo de México. En esta zona se producen el 27 por ciento del crudo y el 20 por ciento del gas natural de Estados Unidos.
Los pronósticos habían señalado que Gustav supondría una amenaza grave para las instalaciones de petróleo y gas submarinos en el golfo. Sin embargo, sus efectos fueron mínimos. Como consecuencia de los pronósticos y la especulación, el precio del petróleo dulce (bajo contenido en azufre) y ligero (baja densidad) para octubre cayó ayer 5,75 dólares por barril, o el 5 por ciento, para cerrar en los 109,71 dólares por barril.
La caída está acompañada de la recesión económica global, que comenzó este año y ha dado lugar a una reducción de la demanda y el consumo de petróleo. El precio del crudo descendió cerca de un 26 por ciento desde el rércord de los 147,27 dólares por barril del 11 de julio.
Esta última caída indica que todavía hay margen para una mayor reducción del precio del crudo. Ello beneficiará a China en su control de la inflación, una de las mayores presiones a las que se enfrenta el país asiático en la actualidad, dijo Tang Min, subsecretario general de la Fundación de Investigación de Desarrollo de China.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC), un importante indicador de la inflación, aumentó hasta el 7,9 por ciento en la primera mitad de este año respecto al mismo período del año pasado, debido al rápido desarrollo económico y los desastres naturales como las fuertes nevadas de este invierno o el terremoto del 12 de mayo.
China estableció a comienzos del presente año la meta de mantener el IPC en torno al 4,8 por ciento para todo 2008. Los precios de mercancías y artículos de consumo han subido de forma drástica este año a causa del incremento en el precio del crudo.
"La caída del precio significa que China, el segundo mayor importador y consumidor de petróleo del mundo, pagará menos dinero para adquirir este producto en los mercados internacionales", afirmó Tang.
China importó 163 millones de toneladas de crudo en 2007, con un aumento del 12,4 por ciento sobre el mismo lapso del año anterior. La cifra representó casi el 50 por ciento del petróleo consumido en todo el país, según cifras de las aduanas de China.
"Al mismo tiempo, la baja del precio del crudo ejerce una gran influencia en las industrias chinas, y hará disminuir los precios en toda la cadena industrial", dijo Tang.
Los datos ofrecidos por el Buró Nacional de Estadísticas revelan que el Índice de Precios al Productor (IPP) de los productos industriales creció un ocho por ciento en los primeros siete meses del año en comparación con el período correspondiente de 2007.
"Se espera que China sufra una menor presión inflacionaria si el precio del crudo continúa bajando", indicó el responsable del citado centro de investigación nacional.
La disminución del precio del crudo también resulta positiva para las empresas chinas de refinación de petróleo, cuyas ganancias se vieron limitadas por los altos precios internacionales del crudo y su coste relativamente bajo en el mercado nacional, dijo Zhuang Jian, economista del Banco Asiático de Desarrollo.
Las compañías petroleras chinas han venido sufriendo pérdidas por cada barril de crudo importado que refinaban y vendían a los clientes nacionales, ya que el precio nacional es fijado por el gobierno.
La Corporación Petroquímica de China (Sinopec), el mayor refinador de petróleo de Asia, vio disminuir un 73,4 por ciento sus beneficios netos en el primer semestre respecto al mismo período del año pasado, por las pérdidas en su sector de refinación, que alcanzaron los 6.700 millones de dólares.
"Mientras tanto, el incremento del precio del petróleo puso al gobierno ante un dilema. Por una parte, los refinadores esperan que el país aumente el precio establecido para su producto, mientras que, por otra, se teme que la fijación libre del coste del producto puede dar lugar a una mayor inflación y perjudicar a otras industrias", indicó Zhuang.
Para resolver el problema derivado del incremento de los precios internacionales del crudo, el gobierno chino aumentó el importe minorista de referencia del gas y el petróleo diésel hasta los 6,980 yuanes y 6,520 yuanes, respectivamente, por tonelada en junio, con un crecimiento del 16 y el 18 por ciento. La subida, no obstante, no es suficiente para compensar las pérdidas de los refinadores.
"En el largo plazo, el país debe hacer reajustes en el mecanismo de fijación de los precios del petróleo refinado cuando los costes internacionales son relativamente bajos", añadió Zhuang.