El Indice de Precios al Consumidor (IPC) de China, principal indicador de la inflación, experimentó un ascenso interanual del 7,9 por ciento en el primer semestre de 2008, una subida inferior en 0,2 puntos porcentuales a la cifra correspondiente a los cinco primeros meses del año, informó hoy el Buró Nacional de Estadísticas.
Este incremento coincide con la mayoría de los pronósticos, después de las alzas del 7,1 por ciento en junio, 7,7 por ciento en mayo, 8,5 en abril, y el 8,7 por ciento de febrero, que fue la cifra más alta de los últimos 12 años.
Los precios subieron un 7,6 por ciento en las ciudades y un 8,6 por ciento en las zonas rurales. De acuerdo con las categorías de los artículos, los precios de los alimentos aumentaron un 20,4 por ciento y contribuyeron en 6,64 puntos porcentuales al total del IPC, mientras que los de la vivienda crecieron un 6,9 por ciento, aportando 1,02 puntos porcentuales al indicador.
Entre tanto, los precios de otros artículos de consumo experimentaron fluctuaciones leves.
Yao Jingyuan, economista en jefe del buró, atribuyó la desaceleración en el crecimiento del IPC a los esfuerzos del gobierno para controlar la inflación.
La administración ha aplicado una serie de medidas, como la subvención a la producción de alimentos y cereales, y la elevación de los requisitos de reserva para los bancos comerciales. Sin embargo, en lo que va corrido del año, el banco central no ha incrementado las tasas de interés para contener el crecimiento de las inversiones.
SUBIDA DEL IPP
El buró también reveló hoy que el Indice de Precios al Productor (IPP) de las mercancías industriales del país creció un 7,6 por ciento en el primer semestre de este año frente al mismo período del año pasado.
El crecimiento del IPP, que mide el valor de los artículos terminados al salir de fábrica, fue superior en 4,8 puntos porcentuales al registrado durante el mismo lapso de 2007.
El IPP experimentó un ascenso interanual del 8,8 por ciento en junio, frente a la subida del 8,2 por ciento de mayo.
Los precios de compra de las materias primas, los combustibles y la energía se encarecieron un 11,1 por ciento, y el rítmo de aumento fue 7,3 puntos porcentuales más alto que en el mismo período del año pasado.
Li Xiaochao, portavoz del citado buró, dijo que la subida del IPP genera aún más presiones sobre la inflación, a las que también contribuirán los aumentos en los precios del petróleo y la energía.
RALENTIZACION DE LAS EXPORTACIONES
Entre enero y junio China exportó 666.600 millones de dólares, un 21,9 por ciento más, aunque el rítmo de crecimiento fue 5,7 puntos porcentuales más bajo que el del mismo período de 2007.
"Muchas empresas exportadoras podrían enfrentarse a crecientes presiones en la segunda mitad del año debido a las incertidumbres de la economía global", dijo Zhang Liqun, especialista en macroeconomía del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado (gabinete).
El superávit del comercio exterior de China fue de 99.000 millones de dólares, lo que supone 13.200 millones dólares menos que en el mismo lapso de 2007.
Las inversiones extranjeras directas utilizadas sumaron 52.400 millones de dólares, con un 45,6 por ciento más, y el crecimiento fue 33,4 puntos porcentuales superior al del año anterior.
Al cierre de junio, las reservas de divisas de China alcanzaban los 1.808 millones de dólares, un 35,7 por ciento más.
ASIGNATURAS PENDIENTES
A pesar de que se espera que la subida de la inflación se desacelere durante la segunda mitad del año, China debe mantenerse alerta por la fuerte presión inflacionaria originada en el alza en los precios de los bienes de consumo y el petróleo en los mercados internacionales, subrayó Yao.
Según fuentes del buró, los principales problemas en el desmpeño de la economía incluyen la constante presión para nuevos aumentos de precios, los factores que constriñen la estabilidad de la producción agrícola, y la necesidad de aumentar los ingresos de la población rural, además de la preocupante situación financiera internacional.
"Tenemos que seguir controlando la inflación", dijo Li.
Muchos países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, padecieron incrementos en sus tasas de inflación en los últimos dos meses.
A nivel mundial, los precios de los productos primarios, como el crudo y los cereales, han subido más de un 30 por ciento. Así mismo, en junio los precios de la energía siguieron subiendo, con el carbón cobrándose a un 19,9 por ciento más y el crudo a un 7,2 por ciento más.
"Con la cada vez más amplia apertura de la economía china al exterior, el país es cada vez más vulnerable a factores internacionales", reconoció Li.
Igualmente, el funcionario admitió que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 12 de mayo podría generar un aumento en la demanda de materiales de construcción, lo que también contribuiría a la subida del IPC.
"El gobierno tiene que continuar animando la transferencia industrial de la región oriental, económicamente desarrollada, a las menos desarrolladas regiones central y occidental, con el fin de aliviar la presión del aumento de los costos de producción en los sectores de labor intensiva", dijo Li.
"Por otro lado, el gobierno debe profundizar la reforma en la fijación de los precios de la energía para resolver la escasez de carbón, electricidad y petróleo", dijo Zhu Hongren, subdirector del Buró de Operaciones Económicas de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China.