La principal tarea del trabajo económico de China en 2008 ha sido establecida en la "prevención del sobrecalentamiento de la economía y evitar un desvío de la subida de precios estructural a una inflación evidente", según se definió hoy en la Conferencia de Trabajo Económico Central.
En la reunión se estableció que la clave para el control macroeconómico en el próximo año consiste en seguir adheriéndose a las políticas de "valor bruto económico, estabilidad de precios, ajuste estructural y promover el equilibrio".
El país racionalizará los gastos fiscales para impulsar los ajustes estructurales. Las inversiones en la seguridad social, asistencia médica, educación y vivienda serán incrementadas significativamente.
El crecimiento de los créditos también será controlado estrictamente para acomodar la demanda social y promover un equilibrio entre los gastos e ingresos.
El gobierno adoptará "medidas obligatorias" para frenar la subida de los precios e "intensificar" la producción de las mercancías básicas, como los cereales, el aceite, la carne, entre otras.
Además, el gobierno continuará mejorando el sistema de reserva y las predicciones del precio, inspeccionando estrechamente los movimientos de precio, acelerando la supervisión de mercado y ofreciendo subvenciones a la población con menores ingresos.
En la reunión se destacó que el proceso de industrialización y modernización de China se encuentra en un punto crítico. La incidencia de muchos problemas es un reflejo de las realidades fundamentales del país y su actual fase de desarrollo.